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CUSIANA Y EL MANEJO DE BONANZAS

Una de las conclusiones más importantes del trabajo del Banco Mundial sobre el crecimiento, la pobreza y la equidad en 22 países, del cual mi propio estudio sobre Colombia y Perú hace parte, fue la de que es más difícil desarrollar las ventajas comparativas derivadas de la abundancia de recursos naturales que aquellas derivadas de la abundancia de mano de obra. Las tremendas dificultades que se derivan de la enfermedad holandesa y de los ciclos de los precios internacionales de los productos básicos, parecen más complejas que la organización de una economía intensiva de trabajo, como las asiáticas . La semana pasada, el Departamento Nacional de Planeación organizó un excelente seminario sobre el tema de cómo manejar y administrar la bonanza petrolera que generará los campos de Cusiana, que se calcula que le producirán al país cerca de 14.000 millones de dólares en la próxima década. Si esta bonanza es mal manejada, llevaría a una revaluación del peso del orden del 30 por ciento en

11 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El propio Presidente Gaviria, lo mismo que el Ministro de Hacienda, fueron muy claros durante el seminario en alertar al país sobre la urgencia de diseñar mecanismos que permitan graduar el ritmo de utilización de los recursos de Cusiana, para impedir que la enfermedad holandesa arruine los sectores reales de la economía. A ese efecto, se han presentado varias propuestas para crear un Fondo de Estabilización que permita retener una parte de los ingresos petroleros, para diferir su entrada a la economía nacional. A través de dicho Fondo, sería posible mantener en el exterior un volumen importante de recursos, tal como lo hizo Venezuela hace algunos años.

En nuestro caso, como bien lo ha señalado el Presidente Gaviria, la estabilización es más difícil debido a que la Constitución ordena entregar a departamentos y municipios el 50 por ciento de las regalías que le genere al Estado la explotación de productos minerales. Es por ello que el Presidente considera necesario introducirle al proyecto de ley que crea el fondo Nacional de Regalías algunos ajustes para impedir el desbordamiento del gasto a nivel regional, con lo cual se haría nugatorio cualquier esfuerzo de ahorro por parte del Gobierno Nacional.

A mi entender, la mejor manera de lograr una utilización gradual de los recursos petroleros (pensemos que Cusiana puede ser solamente el primero de varios yacimientos en Casanare), es entendiendo a cabalidad el concepto de bonanza. Se entiende por ésta una ganancia anormal y transitoria, que se puede derivar de la entrada en producción por unos años de un nuevo campo petrolero, como está ocurriendo en Caño Limón, o de un fuerte incremento en los precios internacionales, como ocurrió en la década de los setenta.

Mientras las reservas de petróleo del país no sean suficientemente grandes, como en México o Venezuela, tanto Caño Limón como Cusiana son bonanzas para nosotros y, por tanto, se justifica diferir en el tiempo la utilización de las divisas que su exportación genere. El Fondo de Estabilización propuesto es entonces una necesidad, que debe complementarse introduciéndole al proyecto de ley que crea el Fondo Nacional de Regalías la posibilidad de que anualmente, en la ley de presupuesto, se determine qué proporción de las regalías mineras sea distribuida y cuál se traslade directamente al Fondo de Estabilización, para ser entregada en años posteriores de vacas flacas a departamentos y municipios, con lo cual se lograría que estos últimos hicieran algunos ahorros forzosos muy útiles para impedir una revaluación adicional del peso, con todos sus inconvenientes para la economía.