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G-7 PROPONE RECETA CONTRA LA RECESIÓN

10 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La receta económica planteada por las siete naciones más poderosas del planeta (G-7) para afrontar en forma colectiva los obstáculos que frenan el desarrollo económico mundial está compuesta de tres ingredientes: recorte en las tasas de interés en Europa, impulso para la recuperación del Japón y reducción del déficit fiscal en Estados Unidos.

Sin embargo, la receta no incluye nada que alivie la situación de los países en desarrollo. En la declaración final de la cumbre del G-7, que finalizó ayer, hay referencias muy generales.

La declaración de Tokio promete una más estrecha cooperación con Asia, Africa y América Latina , sin presentar ninguna oferta concreta de ayuda o renegociación de la deuda externa.

De todos modos, hubo una noticia más positiva en Tokio. Francia y Japón lanzaron una iniciativa conjunta para estudiar las posibilidades de apoyar la comercialización de los productos básicos provenientes de los países en desarrollo.

La declaración conjunta de los dos países sugiere mecanismos de control a las caídas brutales de las cotizaciones de los bienes primarios, pero reafirma, al mismo tiempo, que esos productos tienen que permanecer sujetos a las fuerzas del mercado internacional.

Por ejemplo, hay que evitar el desastre que se produjo tras la anulación del acuerdo del café, en Colombia especialmente , declaró el presidente de Francia, Francois Mitterrand.

De acuerdo con algunos observadores, la mayor contribución que surgió del G-7 es, sin duda, el preacuerdo entre las cuatro grandes potencias comerciales (Estados Unidos, Comunidad Europea, Japón y Canadá) sobre el acceso a los mercados en el marco de las negociaciones comerciales del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT).

Mientras que los compromisos asumidos en las tres cumbres precedentes (Houston, Londres y Munich) fracasaron rotundamente, el preacuerdo, respaldado por los siete, hace que sean muy grandes las posibilidades de lograr un pacto definitivo en 1993 en el GATT, según palabras del negociador de la Comunidad Europea (CE), Leon Brittan.

La próxima semana se reanudarán en Ginebra las discusiones multilaterales que permitirán verificar rápidamente si es cierto que se logró el avance anunciado en la capital japonesa.

Soltando lastres Los analistas consideran muy importante el reconocimiento que hizo Japón en la cumbre de la necesidad de reducir su superávit comercial (140.000 millones de dólares), como un objetivo clave. Esta reducción es uno de los principales ingredientes de la receta.

Japón se comprometió a aplicar posteriores medidas fiscales y monetarias para apoyar el crecimiento alimentado por una fuerte demanda interna.

A Japón siempre le habían pedido Estados Unidos y la CE que redujera su superávit comercial, importando más productos mediante la flexibilización de su proteccionismo en áreas claves como los automóviles, computadores y otros sectores productivos.

El otro plato fuerte fue la decisión de la CE de reducir sus tasas de interés, lo que dependerá de los recortes que haga el poderoso Banco Central Alemán, que ha estado en el banquillo de los acusados a raíz de su férrea política monetaria.

La receta se completa con la posición de Estados Unidos de reducir su déficit fiscal, sobre lo cual se hizo reconocimiento en la cumbre de que este país ya viene trabajando en ello.

En EE.UU. ya se pusieron en marcha una serie de firmes iniciativas para reducir el déficit presupuestario, activar una mayor demanda interna, promover el ahorro y permitir una rápida reducción de los tipos de interés, señala la declaración.

De la cumbre también salió una ayuda a Rusia por 3.000 millones de dólares, para apoyar su programa de privatizaciones.

Sin embargo, el presidente Boris Yelstin criticó las vagas promesas de los países ricos para abrir sus mercados a los productos rusos. Es el punto más decepcionante de la reunión , dijo.

Finalmente, los dirigentes de Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón trataron de responder a las críticas que han ido aumentando, tanto en la prensa como en los medios políticos, respecto a la contradicción entre la pompa y solemnidad de las cumbres y la escasez de sus resultados prácticos.