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NUEVOS PROBLEMAS

El tiempo presente nos ofrece nuevos retos y problemas que deben ser atendidos con la mayor brevedad, en razón de su significado para esta región de Colombia llamada la Orinoquia. Uno de estos retos es el conocer con mayor precisión el contexto internacional en el que nos encontramos inmersos.

11 de enero 2005 , 12:00 a.m.

El tiempo presente nos ofrece nuevos retos y problemas que deben ser atendidos con la mayor brevedad, en razón de su significado para esta región de Colombia llamada la Orinoquia. Uno de estos retos es el conocer con mayor precisión el contexto internacional en el que nos encontramos inmersos.

Hay urgencia, con los procesos de integración comercial y de mercados latinoamericanos y mundiales, de saber cómo viven y qué piensan nuestros vecinos los brasileños, los venezolanos, los argentinos, los centroamericanos, los mejicanos, los norteamericanos, los europeos, los chinos, los japoneses, los hindúes, los indonesios, los australianos, los rusos.

La carencia de información sobre lo que se está viviendo en cada uno de los lugares del planeta, por lejano que nos parezca, es una gran debilidad que deja a la Orinoquia por fuera de los circuitos comerciales, financieros y empresariales que determinan la vida actual.

Es imprescindible formar especialistas y grupos de estudio permanente sobre aquellos, lo que a su vez nos permitirá conocernos mejor a nosotros mismos.

Deben asignarse recursos importantes de las rentas petrolera, ganadera, agrícola e industrial llaneras para formar estos grupos de estudio de los que saldrá la información necesaria para actuar en el futuro.

Hoy estamos ciegos y dependemos de lo que digan otras regiones, de lo que nos impongan dirigentes de otras regiones y latitudes para actuar. Una región y un país que no tenga sus propios argumentos, construidos por sus dirigencia académicas, empresariales y políticas, están en una condición de indefensión que nunca puede ser superada.

Una de las razones para que otras regiones del país y del mundo, antes líderes en ciertas épocas históricas, hayan perdido dicho liderazgo y presencia, es la disminución o pérdida de sus esfuerzos en la formación de grupos de pensamiento y de acción capaces de transformar y actualizar sus potencialidades colectivas.

Debemos atender y apoyar lo que antes nuestros abuelos y padres pudieron considerar inútil: el pensamiento general y abstracto, la asimilación de los grandes problemas teóricos y prácticos de la sociedad latinoamericana; la comprensión del contexto en el que vivimos y vivirán las próximas generaciones de llaneros. Este es el mejor y único legado que puede aportar la generación que ha arribado al manejo de los destinos de la Orinoquia hoy, a las nuevas generaciones.

Esta es una invitación a conformar, en las diferentes universidades, públicas y privadas, que tienen asiento en la región grupos de estudio y de intercambio sobre países, culturas, costumbres, tendencias, etc. de diferentes partes del mundo que nos permitan actuar con seguridad en el futuro por venir.

* Profesor ESAP Territorial Once.

Wilson.ladino@esap.edu.co

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