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NACE PRIMER BEBÉ DE UN ÓVULO CONGELADO

Cuando casi habían perdido las esperanzas, Carmen Rosa Díaz y Antonio Pereira se convirtieron el sábado pasado en papás. La dicha de la pareja es doble, pues Gabriela -que vino al mundo pesando 2.800 gramos y midiendo 49 centímetros- no solo es su primer bebé, también es el primero en América Latina logrado a partir de un óvulo vitrificado (congelado). (VER INFOGRAFIA: COMO SE VITRIFICAN Y FERTILIZAN LOS OVULOS)

14 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Cuando casi habían perdido las esperanzas, Carmen Rosa Díaz y Antonio Pereira se convirtieron el sábado pasado en papás. La dicha de la pareja es doble, pues Gabriela -que vino al mundo pesando 2.800 gramos y midiendo 49 centímetros- no solo es su primer bebé, también es el primero en América Latina logrado a partir de un óvulo vitrificado (congelado).

(VER INFOGRAFIA: COMO SE VITRIFICAN Y FERTILIZAN LOS OVULOS).

Aunque los científicos encontraron la forma de congelar semen e incluso embriones humanos sin afectarlos, hasta hace cuatro años era muy difícil hacer lo mismo con un óvulo.

Diana Bernal, especialista en medicina reproductiva y directora del programa Madres del Futuro del Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (Cecolfes), explica que la dificultad se debía a que los óvulos no solo son las células más grandes del cuerpo humano, sino que tienen un alto contenido de agua.

"Al congelarlos con técnicas convencionales, el agua que contienen se transforma en cristales de hielo, que rompían los organelos, la membrana y el núcleo de estas células. Lo que generalmente sucede es que quedan inservibles", dice Bernal.

En el 2001, científicos japoneses perfeccionaron la técnica -que no ha sido muy difundida en el mundo-. Hoy se llama vitrificación, pues los óvulos adquieren una consistencia similar a la del vidrio, pero en forma de gel: "Los óvulos se deshidratan y el agua es remplazada con agentes químicos que no forman cristales y protegen todas las estructuras del óvulo durante su congelación. Gracias a eso su viabilidad es mucho mayor".

Cuando las mujeres deciden poner en marcha su embarazo, se desvitrifican estas células y en laboratorio se fertilizan con espermatozoides del futuro papá. Cuando el embrión cumple 72 horas, se transfiere al útero (ver gráfico).

Almacenados en un banco.

Los óvulos de Carmen Rosa permanecieron vitrificados un mes mientras superó un imbalance hormonal que le impedía seguir adelante con el proceso de fertilización asistida; no obstante, estas células pueden almacenarse en ese estado todo el tiempo que sea necesario.

La técnica, creada por el científico Masashige Kwayama, llegó al país en marzo del año pasado, luego de que Bernal recibió entrenamiento en Japón. Aunque con distintos procedimientos de criopreservación se han registrado 150 nacimientos en el mundo desde 1986, con el de vitrificación solo se han logrado dos en Estados Unidos, cuatro en Japón, uno en China y el de Gabriela en Colombia.

Además, en el banco creado por Cecolfes para almacenar este material genético hay 942 óvulos vitrificados de 98 mujeres cuya edad promedio es de 29 años. Diecisiete mujeres hoy están en embarazo tras someterse al mismo procedimiento de Carmen Rosa.

Vitrificar un óvulo tiene un costo promedio de 750.000 pesos, que es el valor que debe pagarse cada año por el mantenimiento del mismo en el banco de Cecolfes.

A QUIENES BENEFICIA.

La vitrificación está dirigida a toda mujer que decida, por distintas razones, aplazar su maternidad.

En este grupo se cuentan aquellas que antes de convertirse en mamás prefieren consolidar su formación profesional, viajar, alcanzar una buena posición laboral y encontrar la pareja ideal.

Las más beneficiadas, sin embargo, son mujeres que a causa de enfermedades como el cáncer deben someterse a tratamientos de quimio y radioterapia en la juventud. Tales procedimientos pueden deteriorar su sistema reproductivo, pues tales no solo destruyen las células malignas sino también las buenas.

Ellas tienen la opción de congelar sus óvulos antes de iniciar estos tratamientos y quedar en embarazo después de haber erradicado la enfermedad, con una alta posibilidad de convertirse en mamás de niños sanos.

Otro grupo que puede aprovechar la opción de vitrificación es el de mujeres cuyas profesiones pueden afectar su sistema reproductivo, como es el caso de las azafatas, las empleadas de laboratorios químicos o que están expuestas a radiaciones; aquellas que siguen carreras militares y deportistas de alto rendimiento.

TAMBIEN OVARIO CONGELADO.

La primera esperanza para millones de mujeres sobre los resultados de un órgano congelado relacionado con la fertilidad, fue el nacimiento de Támara, una bebé concebida al implantársele a su mamá parte de tejido sano de un ovario congelado, que se le había extraído antes de iniciar un tratamiento contra el cáncer.

La mujer belga, Ouarda Touirat, fue sometida a quimio y radioterapia para luchar contra un cáncer linfático y eso destruyó sus ovarios, lo que suponía una menopausia y una esterilidad anticipada.

En 1997, el equipo de Jacques Donnez, en el hospital universitario Saint Luc (Bruselas), decidió retirarle una parte de tejido sano de un ovario y congelarlo antes de empezar el tratamiento de quimioterapia y radioterapia. Seis años más tarde, en febrero del 2003, los médicos volvieron a implantar a la paciente el tejido sano del ovario y en enero del 2004 quedó embarazada.

La mujer, de 32 años, en condiciones de premenopausia debido al tratamiento, dio a luz en septiembre pasado, en un parto natural a una niña que pesó 3,75 kilos.

Los especialistas del Saint Luc pidieron a ginecólogos y oncólogos del mundo ofrecer a las mujeres jóvenes con cáncer la posibilidad de recurrir a este nuevo método de fecundación.

FOTO/Christian Plazas.

Antonio Pereira y su esposa, Carmen Rosa, esperan tener otro hijo con el mismo procedimiento. En la foto, con Gabriela.

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