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EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS

07 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La inseguridad reina en el mundo y los colombianos no escapamos a ella. En nuestro país se roba, se atraca, y lo que es peor: se asesina. Como triste consuelo tenemos las noticias procedentes de Miami, donde los turistas son víctimas de ladrones que aprovechan la llegada de tanto visitante ansioso de pasear por las calles de la alegre ciudad norteamericana. El turista es por sí confiado; cree que el abandonar su país, sea cual fuere, donde es testigo de tantos desafueros, puede ser un descanso para su vida agitada. Y más pronto cae en manos de los atracadores, los raponeros, que están atentos a su llegada tan pronto abandone los aeropuertos o aun dentro de ellos.

No es un consuelo ni mucho menos, pero se confirma cómo crece la ola de inseguridad y criminalidad. Los mismos informes de los países que fueron comunistas muestran cómo en esas tierras impera hoy algo que antes no sucedía. Atracos, bandas juveniles y consumo de drogas. Quienes hemos renegado del comunismo, tenemos que reconocer que bajo la férula socialista el imperio del bandidaje no había podido surgir. Quizá se encontraba detenido, pero al brotar a la luz lleva peor contenido que el que se registra en los países capitalistas.