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BOSNIA, LA GUERRA DEL LADO SERBIO

El viaje a Pale (capital de la República Serbia de Bosnia-Herzegovina ) desde Sarajevo, comienza en la oficina de la PTT (Correo y Telecomunicaciones), en donde se encuentra la oficina de enlace serbia. Un comandante de aspecto bonachón y amable, que ofrece una copa de licor a todo el que entra, es el encargado de firmar las autorizaciones para cruzar los puestos de control serbios a la salida de Sarajevo, cerca de la zona del aeropuerto.

06 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El comandante serbio llama por un radioteléfono al puesto de control y da los nombres de las personas autorizadas, y acto seguido escribe un salvoconducto en una vieja máquina Remington y le estampa un sello. Ese papel permite pasar, pero nada asegura que los chetniks (ultranacionalistas serbios) respeten las reglas del juego.

En varias ocasiones los periodistas han perdido los carros, su dinero y equipos sin que nadie se haga responsable. Por esto es mejor esperar un convoy de la ONU y unirse a él.

El jueves es un día tranquilo, casi no hay tiros y todo el mundo parece disfrutar del buen tiempo.

El convoy de Naciones Unidas está formado por dos tanquetas blindadas y un Land Rover, todos conducidos por cascos azules daneses. El primer puesto de control serbio está en las cercanías del barrio de Dobrinja (norte de la ciudad).

A partir de ahí, aún sin salir de Sarajevo, ya se está en terreno serbio, la destrucción es peor que la que puede verse en el resto de la ciudad pues cada centímetro de territorio ha sido ganado y perdido muchas veces a costa de durísimos combates.

Mejores armas El camino da un rodeo por detrás de un conjunto residencial derruido y luego comienza a subir hacia la colina de Likavica, lugar en el que está instalado uno de los nidos de artillería que dispara constantemente contra el centro de Sarajevo.

La primera impresión con los soldados serbios es que están mejor armados (casi todos usan AK47) que los bosnios y sus uniformes y aspectos muestran que sus condiciones de vida son bastante superiores.

Los cheniks, en cambio, por ser civiles milicianos, tienen un aspecto temible: barbas largas, retazos de uniforme, el pecho cruzado de cartucheras y varias armas al hombro.

Pasada la colina de Lukavica se vuelve a bajar hacia un valle para reanudar el ascenso hacia Trebevic, un pequeño pueblo intermedio en el que no hay casi señales de guerra, y luego, subiendo un poco más en la montaña, Pale. En total, cuatro puestos de control serbios protegidos por tanques de guerra. Y a pesar de estar a unos cuarenta kilómetros de Sarajevo, el viaje del convoy de Naciones Unidas duró cerca de dos horas.

Pale es una ciudad muy pequeña. En época de paz tenía 20.000 habitantes, y ahora se calculan cerca de 12.000. Las casas están en buen estado, hay carros transitando por las calles y el comercio es activo. Hay luz, agua, en fin, una buena situación ya que los bosnios no disponen de alcance ni de fuerzas para atacarla por la fuerte defensa que tiene a su alrededor.

La propaganda nacionalista en los muros de Pale es exagerada: centenares de afiches con imágenes heroicas de soldados llevando antorchas, de tanques de guerra victoriosos e, incluso, de una mujer besando un mortero (éste último, según información local, pasa también en la televisión).

El gobierno serbio de Bosnia, sin embargo, no tiene su sede en el perímetro urbano de Pale. Karadchic y los suyos prefirieron un refugio de montaña a pocos kilómetros de Jahorina.

En la cafetería de la plaza central, en cuya esquina hay una iglesia ortodoxa, una soldado serbio toma un café mirando pasar la gente.

Se llama Vladek y tiene 24 años. Para él, la guerra es necesaria pues los serbios tenían la mayoría del territorio en Bosnia-Herzegovina y su participación en el gobierno central de Sarajevo era cada vez menor.

Los musulmanes, que estaban en las ciudades, querían quitarnos poco a poco las tierras .

Se siente superior a un musulmán por el hecho de ser serbio? Y él responde que no. Nosotros los serbios somos más fuertes y vamos a ganar. Somos diferentes Para Vladek, los musulmanes son una cultura distinta a la suya, por eso deben estar separados (idea que comparten los croatas).

Se siente representado por Slodoban Milosevic? Milosevic es el presidente de Serbia, aquí estamos en la República Serbia de Bosnia. Nuestro presidente es Radovan Karadchic, pero Milosevic es también una autoridad .

En general, la conversación con Vladek sobre la guerra revela un aspecto común a los otros frentes de combate: las ideas se reemplazan por las consignas. No hay opiniones, sólo frases y palabras heroicas.

En Pale la gente se queja del embargo. A pesar de tener lo básico, no tienen la posibilidad de mejorar su nivel de vida si las cosas continúan así. Pero su convicción es firme y por eso una mujer dice que después de tanta guerra y tantos muertos nadie va a sacarnos de aquí. Por fin somos lo que queríamos ser , concluye con firmeza.

Misión humanitaria Danielle Mitterrand, esposa del presidente francés, Francois Mitterrand, llegó esta tarde a la capital yugoslava en una misión humanitaria para pedir la puesta en libertad del líder de la oposición serbia Vuk Draskovic, informó ayer el canal de televisión independiente Studio B .

Danielle Mitterrand, quien viaja a Belgrado como representante de la organización humanitaria y de derechos humanos francesa France Liberté , se reunirá con los abogados defensores de Draskovic, agregó la fuente.

Vuk Draskovic, detenido el 2 de junio junto con su esposa Danica como responsable de las manifestaciones antigubernamentales en las que un policía resultó muerto, se encuentra en grave estado de salud, ya que, tras ser apaleado por la Policía, en la cárcel no recibió la atención médica adecuada.

Los médicos advierten que su salud empeora rápidamente desde que el 1 de julio inició una huelga de hambre, rechazando alimentos, medicamentos e incluso agua, en protesta porque las autoridades judiciales serbias decidieron prolongar otros dos meses su detención preventiva .

El presidente Mitterrand ya había enviado una carta al presidente de Serbia, Slodoban Milosevic, y al gobierno yugoslavo, para pedir la libertad de Draskovic.