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VEEDOR HA CUMPLIDO CON SU DEBER: IGLESIA

El presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Pedro Rubiano Sáenz, dijo ayer que la solicitud de destitución del Veedor del Tesoro, Jorge García Hurtado, se produce en un mal momento para el país y anotó que el funcionario ha tratado de cumplir de buena fe y de forma honesta con su deber . El alto jerarca eclesiástico habló brevemente sobre la situación creada por la solicitud del Consejo Superior de la Judicatura para que el Veedor sea separado de su cargo. Defendió esta figura y dijo que es importante que personas honestas y correctas como García Hurtado ocupen esos cargos, precisamente porque ponen el dedo en la llaga de la corrupción .

06 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Monseñor Rubiano dialogó con los periodistas ayer en la mañana, poco antes de la instalación de la LVIII Asamblea Plenaria Ordinaria de la Conferencia Episcopal Colombiana.

Sin embargo, el prelado no entró en mayores detalles sobre el caso del Veedor, quien en concepto del Consejo Superior de la Judicatura debe ser separado del cargo por extralimitación y omisión de funciones.

En la sesión inaugural de la Asamblea Episcopal, monseñor Rubiano Sáenz, por otra parte, pidió nuevamente al Gobierno que defina con claridad si cumple el Concordato de acuerdo con la Convención de Viena del 23 de mayo de 1969, y que aclare que este tratado no es ni sui generis ni violatorio de los derechos humanos.

De la misma forma se refirió al matrimonio sacramental, y dijo que expresamos al Gobierno nuestra extrañeza y nuestra protesta por la violación del Concordato en esta materia, más aún cuando se adelantaban conversaciones a petición del mismo Gobierno para ajustar los artículos del Concordato vigente a la Nueva Constitución .

Agregó que contrario a lo que opina el Procurador General de la Nación, Carlos Gustavo Arrieta, en cuanto a que resulta inexequible la ley de divorcio y la cesación de los efectos civiles del vínculo sacramental, la Iglesia cree que en el matrimonio católico no hay dos vínculos y si eso se aplicara sería un atropello para la libertad religiosa de los contrayentes e implicaría desconocer el vínculo sagrado .

El Procurador tiene que dar su concepto, desde luego, pero nosotros no compartimos esta opinión , dijo.

Rubiano Sáenz reiteró la disposición de la Iglesia para colaborar con el Estado en la búsqueda de la paz y de todos los mecanismos que sean necesarios para alcanzar el bien común.

Refiriéndose a la actual situación de país uno de los temas centrales de discusión de la jornada de ayer el jerarca de la Iglesia dijo que con dolor vemos cómo cede el bien común ante la corrupción y los intereses particulares .

Afirmó que la violencia en todas sus manifestaciones, secuestro, terrorismo, narcotráfico, guerrilla, delincuencia común y la cultura de la muerte se quieren imponer, sigue la impunidad y los más graves y atroces delitos se suceden .

Aseguró que los colombianos estamos perdiendo la capacidad de asombro ante las flagrantes injusticias y ante los crímenes que se multiplican sin medida; hay tolerancia del mal ante la incapacidad de erradicarlo .

Durante la LVIII Asamblea que sesionará esta semana se elegirán las nuevas directivas del episcopado que remplazarán al presidente, monseñor Pedro Rubiano; al vicepresidente, monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, y a los presidentes de las diferentes comisiones episcopales.

El Nuncio Apostólico, Paolo Romeo, advirtió que si el Concordato no se cumple autónomamente y si el Gobierno insiste en desconocer su vigencia, las relaciones entre la Iglesia y el Estado se afectarán notoriamente.

Las buenas relaciones dijo comportan el respeto del Estado de Derecho y de los compromisos internacionales que Colombia libremente asumió y que están garantizados por la Constitución .

Agregó que la decisión de la Corte Constitucional a propósito del Tratado de Baraona es muy clara cuando habla de la incompetencia de la Corte sobre tratados ratificados y en vigor antes del primero de julio de 1991.

Añadió que el Concordato es un problema muy complejo y delicado, que compete no sólo al Gobierno, sino a la nación entera.