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PLANEAR

Si diciembre fue el mes de los informes de gestión, de las sacadas de pecho, de autoalabanzas sin ningún error cometido, del todo bien, enero debe ser el mes de la planeación, de divulgar los objetivos y/o metas anuales a ejecutar para que podamos analizar en el siguiente diciembre si los resultados anuales concuerdan con estos, de otra manera, todo lo que se haga estará bien, cualquier acción es buena y no podremos saber si se cumplieron o no los objetivos propuestos.

18 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Si diciembre fue el mes de los informes de gestión, de las sacadas de pecho, de autoalabanzas sin ningún error cometido, del todo bien, enero debe ser el mes de la planeación, de divulgar los objetivos y/o metas anuales a ejecutar para que podamos analizar en el siguiente diciembre si los resultados anuales concuerdan con estos, de otra manera, todo lo que se haga estará bien, cualquier acción es buena y no podremos saber si se cumplieron o no los objetivos propuestos.

Por eso, es que la planeación es menospreciada y no es de buen recibo en nuestro medio, se hace más por obligación, por elaborar documentos para despistar y encantar a la gente, que para guiar la acción. Sin planeación, todo lo que se haga será bueno y eso favorece a quienes no rinden cuentas, ejecutan acciones por capricho y alardean de una gestión que hizo cosas sin ningún objetivo organizacional.

La planeación no solo es una actividad de enero, sino un proceso permanente de todo el año en donde se deben revisar los planes, corregir desviaciones y estar rindiendo informes de gestión.

A los comités de planeación no se les ha reconocido el verdadero papel que deberían ejercer, sus acciones deberían ser más divulgadas y ampliadas al proceso de evaluación, siendo una fuente permanente de información no para sancionar o hacer quedar mal al funcionario de turno, sino para retroalimentar su gestión, implementar un sistema integrado de indicadores de gestión y procurar que las acciones cumplan con un propósito organizacional previamente establecido.

La planeación tiene un sentido organizacional importante y aunque estamos en tiempos de permanente cambio, contar racionalmente con una misión motivadora, objetivos y estrategias previamente establecidos con base en los recursos disponibles y el entorno, es preferible, a actuar como rueda suelta, apagando incendios, sin acciones proactivas, sinérgicas y holísticas, que permitan el mejoramiento continuo de nuestras organizaciones.

*Profesor Universidad del Tolima

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