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BARRIENTOS, EL HOMBRE 10

Algunos hombres llevan una marca, un sello, quizás genético, tal vez místico, una señal invisible sin la cual el fútbol sería un juego de la tristeza. Basta mirar a Pablo Barrientos, un muchacho argentino de 20 años y 4 días de edad, para saberlo. Su mirada profunda, su pelo negro, su cuerpo delgado y su juventud, salvo sus sueños, revelan poco. Sus pies, en una cancha, lo revelan todo.

21 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Algunos hombres llevan una marca, un sello, quizás genético, tal vez místico, una señal invisible sin la cual el fútbol sería un juego de la tristeza. Basta mirar a Pablo Barrientos, un muchacho argentino de 20 años y 4 días de edad, para saberlo. Su mirada profunda, su pelo negro, su cuerpo delgado y su juventud, salvo sus sueños, revelan poco. Sus pies, en una cancha, lo revelan todo.

"Siempre que anoto, me acuerdo de todos, de mis compañeros, de mi familia...", cuenta. El estira las palabras. Es reservado a primera vista, pero de un humor que sus compañeros conocen de sobra. Si se mete a la piscina, su espalda lo que revela son las huellas de la nostalgia en las seis letras de un tatuaje: "Carmen", el nombre de su madre, una de las mujeres de su vida (otra es Noe, su novia, a quien le dedicó su primer gol en el Suramericano).

A su familia la dejó cuando tenía 13 años. Salió muy pronto de Chubut (Comodoro Rivadavia) para Buenos Aires a tentar el destino. Llegó al equipo San Lorenzo y ahí está, viviendo solo en la ciudad gigante: ya fue convocado a la selección de mayores, el año pasado, para un amistoso. Su futuro tiene buena cara, pero sabe que el éxito de hoy, aún para los hábiles, para los que descifran el juego, mañana puede morir.

TRES DEL PUNTERO.

1- El calendario de la final le favorece al ganador del grupo: comienza el hexagonal enfrentando al tercero del grupo B, teóricamente uno de los rivales más débiles.

2- El que podría ser el rival más fuerte (el primero del grupo B) solo lo enfrentaría en la última jornada del hexagonal final, cuando la clasificación al Mundial ya podría estar resuelta.

3- El espíritu del equipo está en lo más alto gracias al buen rendimiento y al primer lugar en la tabla de posiciones: el ser líder siempre será una gran ventaja anímica.

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