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OYE, SARA, DICEN QUE TÚ Y YO ESTAMOS LOCOS...

O Ernesto Abadía Varela y su esposa Sara Sarria están locos... o los locos son la mayoría de los treinta mil habitantes de Cajibío, escandalizados por las palabras y acciones de la pareja. Al final de cuentas, todos defienden sus razones. Que los Abadía Sarria tienen una secta satánica e iban a sacrificar a una de sus tres hijas. Que regalaron o quemaron sus pertenencias porque el mundo se iba a acabar. Que la mujer salió desnuda el sábado de mercado. Son los rumores que suben hasta una gran cruz en la cima de este pueblo caucano, asentado en una pendiente de la cordillera Central.

05 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El párroco Marco Aurelio Bolaños, quien ha ganado canas en su lucha por reconstruir el templo de la plaza destruido por el terremoto de 1983, sólo piensa que puede ser un reflejo de tragedias como la de Jacksonville (Estados Unidos), donde David Coresh, el líder de una secta religiosa, provocó una muerte colectiva en una granja-fortaleza.

La pareja que llegó hace diez meses a Cajibío, hizo una casa muy singular y hermética: son cuatro edificios estilo iglú de ladrillo. Sus puertas parecen de iglesia. Al lado hay una pirámide hecha en guaduas. Según un plano, también habría un túnel.

Las redes eléctricas han sido extendidas hasta allí. Meses antes en Cajibío muchos campesinos aseguraron haber visto una luz intensa sobre la finca y todos creyeron que era un ovni. Nunca se supo.

La casa tiene un diseño que Abadía Varela, tecnólogo en ingeniería industrial y administrador financiero, ideó con un amigo en su época de estudiante. Oriundo de Tuluá se radicó desde los 15 años en Cali, donde fue indemnizado por una multinacional. Con su esposa Sara Sarria, quien se graduó en comercio, fueron miembros de Alfa y Omega. También leían la Biblia. Para ellos estas fueron etapas en su evolución y ahora están en la esfera superior de la espiritualidad.

El año pasado un amigo les inculcó el vegetarianismo. Eso no significa no comer carne, sino comer bien , dicen ellos. Sus alimentos son frutas, verduras y energía cósmica (sol, aire, agua y tierra). Cuando no se come bien el cuerpo es ácido, pero con mejor alimentación se torna alcalino y se despejan las vías respiratoria, circulatoria y el mismo espíritu .

El despelote Hace diez meses la pareja llegó de Cali a Cajibío y se instaló en una casona cerca al parque local. Estuvieron allí mientras que era construida la casa en la granja a menos de un kilómetro del área urbana. Por ese predio pagaron 15 millones de pesos y se trasladaron allí este año.

Los Abadía son calificados como buenas personas. Recibían la visita nocturna de algunos habitantes del pueblo. Nunca hubo alboroto ni nada extraño. Pero, según testimonios, el sábado de la semana pasada Sara Sarria llegó a las tres de la madrugada al mercado. Estaba desnuda y en período. Decía que su sangre era la sangre del Señor, recuerda un campesino. Ante las autoridades ella reconoció que se quitó un abrigo porque la desnudez es algo natural y la morbosidad es otro invento humano .

El lunes la familia sacó a regalar y quemar muebles, electrodomésticos y papeles. Además, arrojó billetes a un pozo de agua. Estos son solo ejemplos para que la gente se aleje de lo material porque todo lo que uno tiene es prestado .

Alguien llamó a los allegados en Cali. Se rumoraba que el martes sería la noche de los lobos y como no tenían a quien sacrificar, lo harían con una de sus tres hijas. Sobre eso, Ernesto Abadía responde que si uno aplica las leyes divinas sabe que no tiene ningún derecho a quitar la vida .

Pero había inquietud porque ellos creen que la muerte debe dar alegría pues se desencarna hacia el ser espiritual . Según el relato de Abadía Varela, un hermano suyo, y uno de su esposa, acompañados por un desconocido, llegaron en la noche del martes y dañaron dos ventanas cuando no les abrieron. No venían en plan de paz pese a que traían una Biblia, y golpearon a las niñas cuando ellas no quisieron acompañarlos. Luego con mi esposa y mis hijas nos fuimos y debimos dormir en un andén .

Algunos vecinos contradicen la versión pues aseguran que ellos habían salido cuando sus parientes llegaron. Estos avisaron al Ejército y la Policía por el presunto peligro que corrían las niñas.

Esa noche, la pareja y sus hijas cantaron salmos en las calles del pueblo y anunciaron el fin del mundo. Entonces fueron conducidos al puesto policial junto con don Hipólito, un caldense que trabajaba en la finca y que ahora también habla de espiritualidad.

Código de Policía en mano, el inspector Jardani Antonio Chávez dijo que en el momento se investiga a Sara Sarria por una contravención que establece una multa de cinco días de salario mínimo legal a quien en público profiera palabras o ejecute actos obscenos .

Una evaluación del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) concluyó que la pareja está bien mentalmente y que sus hijas quieren estar con ellos. Para el director del Hospital Municipal, Jesús Bolívar Certuche Velasco, al margen de sus creencias, que son respetables, uno podría decir que son coherentes en su discurso y comportamiento .

Ahora resulta que los locos somos todos los de Cajibío y los cuerdos ellos , dice una mujer. Esta mañana los Abadía salieron a comprar ropa nueva. Los cinco se vistieron con bluejeans, camisetas y tenis blancos. Son los colores que les ha inspirado el día. Los compraron pero no tiene nada que ver con que ha empezado el cambio, el despertar .