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MANIFESTACIÓN DISUELTA Y CORRIDA CON ALTIBAJOS

Mientras a las 3:30 p.m. nueve mil espectadores llegaron a La Macarena para la primera corrida de la Feria Taurina, admiraba entre aplausos y exclamaciones al ver cómo el techo se abría y sacaba al centro de espectáculos de la penumbra, afuera, algo más de un centenar de antitaurinos y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) lidiaban entre sí.

24 de enero 2005 , 12:00 a.m.

Mientras a las 3:30 p.m. nueve mil espectadores llegaron a La Macarena para la primera corrida de la Feria Taurina, admiraba entre aplausos y exclamaciones al ver cómo el techo se abría y sacaba al centro de espectáculos de la penumbra, afuera, algo más de un centenar de antitaurinos y el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) lidiaban entre sí.

En el coliseo la lidia era festiva. Frente a mujeres de pelo liso y arreglado y galanes con sombreros de variadas procedencias, rejoneadores y toreros en trajes de luces se enfrentaron con los animales café-rojo-sangre de la ganadería Achury Viejo.

El espectáculo no fue precisamente memorable. Con un interés moderado, y sin grandes celebraciones los aficionados bota, ron o aguardiente en mano, mantuvieron la mirada en las faenas en las que en varios casos, el toro se rehusó a dar la pelea, al punto que hasta pitos y gritos despectivos hubo.

Según entendidos, la corrida no lo fue verdaderamente sino hasta el séptimo toro lidiado por Andy Cartagena. El rejoneador recibió ovaciones dos orejas y no pocos claveles.

La otra lidia.

La de afuera fue una corrida entre jóvenes de ambos sexos con pancartas y pintas desde las más cotidianas hasta estilos mohicanos y cabezas rapadas, y los blindados de la Esmad, quienes los enfrentaron en sus terrenos , los que les fueron designados por la Alcaldía.

Juliana Ríos, de la Corporación Raya que organizó la protesta, dijo que no pudieron protestar porque "Desde que llegamos la Policía empezó a empujar hasta ponernos al otro lado de la vía (la regional) y cuando sacamos los carteles, los antimotines los taparon. Así para qué protestar si no nos dejan mostrar las pancartas ni acercarnos al público. Se nos negó el derecho a la protesta", dijo.

Inicialmente los jóvenes no dieron mucha brega, aunque uno lanzó una piedra que golpeó a un policía, pero fue controlado por los manifestantes. Sin embargo, al verse cercados, varios jóvenes buscaron los muros de Marllantas, y la mayoría caminó a regañadientes preguntando por qué, si tenían permiso, no podían opinar.

El Secretario de Gobierno sostuvo que la Policía movió la protesta porque lanzaron piedras y dijo que una había alcanzado el carro de un alto mando local. También porque hubo frases agresivas contra los taurófilos y porque intentaban llegar junto a la plaza, cosa prohibida.

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