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AUTONOMÍA CON TRANSPARENCIA

El decreto 1210 de 1993, que establece el nuevo régimen orgánico de la Universidad Nacional de Colombia, es el resultado de un proceso muy amplio de discusiones que se dieron dentro y fuera de la Universidad. Los cuerpos colegiados desde los consejos directivos de las facultades hasta el Consejo Superior, pasando por los consejos de decanos en cada sede y el consejo académico, las organizaciones profesorales y muchos miembros de la comunidad universitaria, jugaron un papel crucial en su gestación. En nombre de la institución les expreso nuestra gratitud. Este decreto fue expedido por el Gobierno nacional en ejercicio de las facultades que el Congreso de la República le otorgó en la Ley 30 de 1992. Esta ley desarrolla los preceptos constitucionales de autonomía universitaria y de inspección y vigilancia de la educación superior por parte del Estado.

04 de julio 1993 , 12:00 a.m.

A lo largo de su historia, la Universidad Nacional de Colombia ha contado con un régimen jurídico especial que le ha permitido gozar de una autonomía académica plena.

Gracias a ese régimen pudo poner a prueba innovaciones en materia de estructura organizativa y de normas de funcionamiento que han generado lecciones útiles para sí misma y para otras universidades e instituciones colombianas. Pudo, además, abrigar el ejercicio de la crítica y la difusión de nuevas corrientes de pensamiento en nuestro país. Esa autonomía también le permitió sustraerse a los fenómenos de clientelización política y de masificación improvisada que afectaron a la mayor parte de las universidades públicas centrales, en países latinoamericanos.

Así, la Universidad Nacional pudo contribuir sin duda, como ninguna otra institución colombiana a la formación de una comunidad académica en el país, porque preparó y acogió investigadores en una gama muy amplia de disciplinas y profesiones.

Una voz fortalecida Los cambios más notables del nuevo régimen corresponden a: la definición de las relaciones de la Universidad con el Estado y con la sociedad, con un balance entre prerrogativas y obligaciones; la búsqueda de la excelencia en un contexto de internacionalización mediante la evaluación externa de programas (acreditación), para aproximarnos al mismo tiempo, a niveles internacionales de calidad y mayores exigencias de relevancia para el país (comités asesores y mecanismos internos de evaluación); más amplios márgenes de autonomía y de descentralización para el nombramiento del rector y de las autoridades académicas de las facultades; bases jurídicas para mantener y fortalecer mecanismos que a la fecha son específicos de la Universidad (préstamos-beca, fondos especiales, estímulos para la asesoría, régimen profesoral especial).

Reconoce, además, la importancia de los programas que buscan facilitar el acceso de grupos especiales de bachilleres (minorías étnicas, mejores bachilleres, etc.), para seguir propiciando la diversidad social y cultural que ha caracterizado a la Universidad.

El decreto 1210/93 confiere a la Universidad la flexibilidad necesaria en su estructura interna para consolidar la reforma académica, enfatizar el papel de la investigación y generar incentivos para los programas de excelencia, sin inducir una separación excesiva entre investigación, docencia y extensión. Además, abre la posibilidad de ampliar la extensión en todas sus variantes.

La expedición del decreto es un cambio importante pero no es todo lo que necesita la Universidad.

Es indispensable una evolución de las actitudes, las mentalidades y los comportamientos para que la institución siga transformándose a partir de este importante paso. Se necesita acometer la preparación de los nuevos estatutos general, de personal académico, estudiantil y administrativo, así como de los demás reglamentos y tareas que permitirán el desarrollo de este decreto. Esos procesos merecen una participación igual o mayor de la comunidad universitaria. Este régimen orgánico abre nuevos caminos para una participación más amplia y eficaz.

En síntesis, la Universidad consolida en este régimen sus procesos más recientes y su compromiso: autonomía con transparencia. Es una Universidad que además de autodeterminarse sabrá rendirle cuentas a la sociedad por el gran esfuerzo que la sociedad hace para sostenerla y por el enorme caudal de talentos que la Universidad logra convocar. Estamos lejos de la pretensión de ser la institución rectora de la educación superior colombiana (elemento importante del ideario liberal de mediados de siglo). Pero seguimos siendo una voz distinta, una voz que sale fortalecida de esta etapa de desarrollo legislativo de la nueva Constitución.

(*) Rector de la Universidad Nacional.