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EL CONFLICTO ES CULTURAL

Nathan Gardels: Primero Francis Fukuyama declaró el fin de la historia . Ahora importantes intelectuales en Estados Unidos, que adquirieron prominencia durante la guerra fría, como usted y Zbigniew Brzezinski, están declarando el fin del conflicto geopolítico moderno. Usted dice similarmente que la fricción geocultural el choque de las civilizaciones será la fuente dominante de conflictos internacionales en el futuro. Samuel Huntington: Déjeme primero que nada enfatizar que estoy elaborando una hipótesis plausible sobre el posible curso de los eventos mundiales, no haciendo una predicción absoluta. Pero hay muchas razones para esperar que las fallas que separan a las civilizaciones, por ejemplo, las existentes entre Occidente por un lado y las sociedades confucianas del Este de Asia y el mundo musulmán por el otro serán las líneas de batalla en el futuro. Tales conflictos son la última fase de la evolución del mundo moderno.

04 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Los conflictos que emergieron dentro del sistema internacional moderno con la Paz de Westphalia en 1648 se dieron entre los príncipes, entre las naciones Estado y, en este siglo, entre ideologías. Estos conflictos, incluyendo la larga guerra fría entre la democracia liberal y el marxismoleninismo han sido altamente descritos como guerras civiles occidentales .

Ahora que ha terminado la guerra fría, la política internacional está saliendo de su fase occidental. De ahora en adelante, el centro de la política mundial será la interacción entre las culturas occidentales y no occidentales.

Estas grietas de conflictos futuros pueden verse claramente en Eurasia. Al desaparecer la división ideológica de Europa, la división cultural de Europa entre el cristianismo occidental, el cristianismo ortodoxo y el Islam ha resurgido. Actualmente la línea divisoria más importante en Europa pudiera ser la identificada por el escolar británico William Wallace el límite oriental del cristianismo occidental en el año 1500.

Paralelamente la propagación de los valores occidentales como universales ayuda a estimular reacciones como la del fundamentalismo religioso que se dan en muchas sociedades islámicas.

No es difícil aquí ver la emergencia de un dinámico conflicto. En palabras de Kishore Mahbubani, a Occidente contra el resto . El gurú japonés de la administración Knichi Ohmae ha dicho lo opuesto: más que separarse, el mundo se integrará en donde pueda en un mercado global común. Al final, dice, la gente quiere Sony y no suelo La gente quiere tanto Sony como tierras. Quieren los beneficios de la modernidad y la identidad que provee su propia cultura y valores. Hay varias razones por las cuales el conflicto civilizacional es un futuro probable.

Para comenzar, las civilizaciones tienen opiniones distintas sobre las relaciones entre Dios y el hombre, al individuo y el grupo, el ciudadano y el Estado, padres e hijos, marido y mujer, libertad y autoridad, derechos y responsabilidades, igualdad y jerarquía.

El contacto creciente entre las culturas que produjeron los medios y los viajes ha intensificado la conciencia y la percepción de las diferencias entre las civilizaciones.

La modernización económica y el cambio social que impulsan y acompañan a este creciente contacto entre las culturas ha separado a la gente de sus identidades tradicionales o locales, debilitando al Estado como principal fuente de esta identidad en la era poscolonial. La religión y un regreso a las raíces han llenado el vacío en la mayoría de los sitios.

En Japón uno escuha hablar de la re-asianización El seglarismo multicultural de Nehru amenaza quedar suplantado por el fervor de la hinduización de la India. El fracaso del nacionalismo y el socialismo árabe alienta el incipiente movimiento hacia la reislamización del Medio Oriente.

Las élites se están indigenizando , revirtiendo en patrón de los largos períodos colonial y poscolonial.

Y al mismo grado en que la gente se está convirtiendo en consumidora, el regionalismo económico está aumentando en Asia del Este, Europa y Norteamérica. El regionalismo económico exitoso se edificará sobre y reforzará esta nueva conciencia. Entonces el Islam, el autoritarismo confuciano y el fundamentalismo étnico son los retos a que se enfrenta el liberalismo occidental en el próximo conflicto de las civilizaciones? Son ciertamente los tres retos centrales, a los cuales agregaría un cuarto: el decaimiento del liberalismo occidental y la ausencia del reto ideológico cohesivo de una ideología en competencia, como el marxismoleninismo. Se ha centrado gran parte de la atención al reto que presenta el Islam militante a la realización de los valores liberales de Occidente. Pero el conflicto con las culturas sutilmente autoritarias y comunitarias del Este parece igual de grande.

Significativamente, los países occidentales, y Rusia, están reduciendo su poder militar en el período de la posguerra fría mientras que los países islámicos, confucianos, hindúes y budistas están aumentando su fuerza miitar.

De hecho en este momento, el conflicto entre Occidente y los estados confucianosislámicos se centra principalmente en las armas nucleares, químicas y biológicas, misiles balísticos, y sofisticados sistemas de guía. Aunque Occidente promueve la no proliferación nuclear como una norma universal, estas naciones ejercen su derecho a tener cualquier arma que consideren necesaria para su seguridad.

China ya tiene armas nucleares; Pakistán tiene capacidad para desplegarlas. Corea del Norte, Irán, Irak, Libia y Argelia parecen estar intentando adquirirlas. Uno de los principales funcionarios iraníes ha declardo que todos los estados musulmanes deben adquirir armas nucleares, y en 1988 el presidente de Irán reportadamente dio la orden para el desarrollo de armas radiológicas, químicas y bilógicas defensivas y ofensivas .

El papel de China es determinante para el desarrollo de estas capacidades militares contra Occidente. Actualmente está fortaleciendo a su ejército. Está comprando armas de los grandes estados soviéticos; está desarrollando misiles de largo alcance. China es también un gran exportador de armas y tecnología de armamentos que puede usarse para fabricar armas y misiles nucleares, especialmente a Libia e Irak. Esta puede no ser una alianza, o un eje activo, pero lo que sin embargo relaciona a los proveedores de armas del Este de Asia y a sus clientes islámicos es la oposición filosófica al liberalismo occidental.

Tiene razón. Tiene el liberalismo occidental, que asume que sus valores son universales, una teoría política de cómo tratar con esas civilizaciones contendientes? Occidente debe tratar de defenderse, defender sus valores y mantener su posición. Especialmente necesitamos desarrollar relaciones cooperativas con lo que llamo los países divididos en este conflicto de civilizaciones como Rusia que tienen buenas razones económicas y de seguridad para no unirse al bloque antioccidental.

En Rusia hay personas, afortunadamente no en las posiciones de liderazgo actualmente, quienes quieren volver hacia atrás. Quieren que Rusia sea una vez más una potencia euroasíatica, satisfaciendo su misión histórica como el centro de la civilización eslava ortodoxa. Y hay quienes en Japón desean mirar de nuevo hacia el Este .

A la larga, Occidente tendrá que aprender a adaptarse en un mundo en el cual, a pesar de su actual preponderancia en poderío económico y militar la balanza se está inclinando hacia las manos de terceros. Bernard Kouchner, ministro francés de cuestiones humanitarias bajo el último gobierno socialista, dice que Occidente debe ser más agresivo en este conflicto de civilizaciones, dándose el derecho a interferir para evitar violaciones a los derechos humanos. Dice, por ejemplo, que si una mujer en Sudán pide protección en contra de una clitorectomía, Occidente debe ir en su auxilio. Está usted de acuerdo? En donde hay violaciones sostenidas y brutales a los derechos humanos, estoy de acuerdo. Las Naciones Unidas sancionaron tal intervención para ayudar a los Kurdos y en Somalia. Pero hay otro tipo de intervención que considero más aceptable, y con el que estoy de acuerdo: el derecho de la comunidad económica global a evitar la reversion al autoritarismo de lo que ha llegado a ser un país democrático. Es una especie de doctrina Brezhnev democrática .

En la práctica, tal política Brezhnev democrática no puede, por supuesto, ser una regla automática e inflexible. Qué pasaría, por ejemplo, si India se convirtiera en un estado autoritario hindú? Pero tal política establece una meta clara para Estados Unidos y otras naciones democráticas. Sostener la democracia de los países en donde la gente ya la ha adoptado.

Samuel Huntington es director del Instituto OLIN para Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard y concedió esta entrevista a Nathan Gardels, editor de Global Viewpoint en visperas de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos que se realizó en Viena.

(c) 1993, New Perspectives Quarterly. Dist. por Los Angeles Times Syndicate. Traducción de Sergio E. Avilés.