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JUEGO CLARO EN INTEGRACIÓN BANCARIA

La creciente globalización de los mercados financieros es uno de los desarrollos más importantes de la economía mundial contemporánea, caracterizada por la internacionalización de las relaciones comerciales de todo orden. Esta evolución hacia una creciente integración financiera se ha visto afianzada por la liberalización de cambiaria, la apertura de las fronteras a la inversión extranjera, los desarrollos tecnológicos más recientes y, claro está, como complemento de los objetivos de libre comercio y flujos de inversión de toda clase de compromisos negociados de carácter multilateral y bilateral.

04 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Los acuerdos negociados o en proceso de discusión para la liberalización del comercio de servicios, tales como el acuerdo general del GATT o el NAFTA, o las negociaciones que con mayor o menor intensidad empiezan a plantearse en el Grupo de los Tres, el Mercado Común Centromaericano, el Grupo Andino y Mercosur, no sólo se refieren a la apertura de los mercados de las partes contratantes, sino que apuntan igualmente al desarrollo del comercio transfronterizo de servicios financieros, entendidos estos en su más amplia acepción: banca, seguros y valores.

De tomar cuerpo y cumplida realización todas estas iniciativas, será posible que las empresas y los nacionales de los diferentes estados puedan obtener los distintos servicios de la banca, tales como créditos, garantías, depósitos y seguros, aun sin que las instituciones extranjeras deban establecerse físicamente en el lugar de prestación del servicio, como en efecto ya empieza a ocurrir por acuerdos bilaterales de comercio o decisiones de apertura de carácter unilateral.

Esta realidad plantea grandes desafíos para las autoridades, en un doble plano: en el económico y en el jurídico. En el económico, se impone una mayor coordinación y convergencia de las políticas macroeconómicas entre los distintos socios comerciales. En el jurídico, porque se hace indispensable crear un marco legal neutro que permita desarrollar con gran fluidez y eficiencia económica el libre comercio de servicios financieros.

Control desigual Los economistas han empezado a acuñar la expresión arbitraje regulatorio para referirse al efecto de mercado que se produce cuando las legislaciones imponen condiciones asimétricas para el ejercicio de la actividad financiera que dejan en un plano de desigualdad a la industria bancaria de aquellos países que establecen mayores cargas prudenciales o de coyuntura, o cuya legislación institucional termina por crear, sin proponérselo, condiciones más favorables para los intermediarios foráneos. En estos casos, los bancos extranjeros explotan la existencia de diferencias regulatorias como fuente de ventaja competitiva en los mercados financieros.

De allí la importancia de que las autoridades se cuiden de no establecer tratamientos asimétricos en contra de la propia industria. En especial, debe verificarse que las normas de apertura resulten correspondidas en la legislación y en las decisiones de política de los demás países.

Es ciertamente inequitativo que, mientras algunas legislaciones internas regulan la libertad de entrada al mercado y permiten la inversión extranjera sin limitaciones, la industria que recibe la competencia del exterior no puede operar por fuera, por normas especiales o decisiones de autoridad fundadas en facultades discrecionales. En esta hipótesis se presenta el efecto de la apertura en una sola vía , de suerte que pretendiendo lograr mercados ampliados lo único que se consigue es participar del mercado nacional a la banca de terceros países.

Es éste un aspecto muy sensible que debe considerarse en los procesos de negociación internacional, para establecer tratamientos de reciprocidad, tanto más cuando, como acaba de documentarse en un congreso de la Federación Latinoamericana de Bancos, en el sistema legislativo interamericano, con excepción de Colombia, prevalece el sistema discrecional de los gobiernos para autorizar la organización o adquisición de un banco y en algunos países aún se evidencian restricciones cuantitativas a la inversión extranjera.

Regulaciones y encajes El asunto es mucho más complejo y técnico cuando se trata de la definición de las denominadas regulaciones prudenciales. Porque si bien es cierto que se ha ido extendiendo un consenso internacional sobre los instrumentos para garantizar la solvencia bancaria, a través de reglas uniformes de capital, y una adecuada dispersión de riesgos financieros, no lo es menos que al tiempo de su adopción por los distintos reguladores prevalece la innovación por sobre los propósitos de convergencia, por virtud de lo cual los esfuerzos de armonización que se vienen realizando en foros como Basilea se están perdiendo de un tajo.

Unos primeros ejercicios dan cuenta de que en algunos países en vías de desarrollo los requerimientos de capital pueden llegar a ser hasta del doble, por la particular forma de aplicación de las normas de Basilea. Es éste un asunto muy preocupante porque en el futuro los bancos explotarán ampliamente estas diferencias.

También es importante que, en la medida en que se avanza en la apertura financiera, se actúe paralelamente en la racionalización de los encajes, para que el posicionamiento en el mercado no esté determinado por este tipo de ventajas. En el cuadro se aprecian unos rangos muy amplios para actuar en la región en pro de una mayor convergencia, en especial cuando se advierte como una realidad el desarrollo de políticas de encaje cero, como en México y Canadá.

Muy importante, entonces, los esfuerzos que se continúen adelantando para disminuir los niveles de reserva bancaria.

(RECUADRO MAC)