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CONTINÚA EL CAOS EN LA ADUANA NACIONAL

La Contraloría General de la República encontró nuevos problemas en la Aduana Nacional. Se descubrieron deficiencias administrativas, operativas, financieras y contables, así como un inadecuado control interno. El Contralor General de la República, Manuel Francisco Becerra Barney, dijo que, a pesar del proceso de modernización que se viene adelantando en la entidad, se siguen presentando problemas como la falta de planeación, la ausencia de controles a los contratistas y a los recaudos, la insuficiencia de personal y la poca disponibilidad de básculas para el pesaje de las mercancías.

03 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Estas deficiencias, según el funcionario, son las causantes de los bajos recaudos por IVA en los primeros seis meses del año.

Advirtió que las irregularidades de tipo administrativo, operativo y financiero se evidencian porque hasta el momento no se han definido los objetivos, planes y programas en todas las áreas o divisiones de la entidad. Esto no permite un seguimiento efectivo de los procesos ni un control de las actividades.

Dijo, igualmente, que la ausencia de coordinación entre las diferentes áreas de la entidad no permite garantizar un eficaz control a la ejecución de los contratos, para verificar el cumplimiento efectivo, la liquidación de la mercancía y el pago de la misma.

En cuanto a los recaudos, la Contraloría encontró que no existen mecanismos internos para el control de los dineros. Ello se debe a la deficiencia en los sistemas de información.

Por todas estas deficiencias, el Contralor solicitó a la dirección de la nueva Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), realizar inmediatamente los correctivos del caso.

Caso bogotano En un informe sobre lo que sucede en la Aduana de Bogotá, la Contraloría encontró, entre otras cosas, una inadecuada custodia del recaudo.

El informe señala que las instalaciones físicas, la custodia de los recursos y el procedimiento de consignación no ofrecen la seguridad adecuada debido a que no existe una separación física de oficinas y cajas fuertes.

De acuerdo con la investigación, la persona encargada de realizar las consignaciones en los bancos se debe movilizar en taxis o buses, con el consecuente peligro de un robo o una apropiación de fondos.

Además, en la Aduana de Bogotá se detectó que los recursos recibidos por pago de impuestos en el aeropuerto Eldorado y en el Puente Aéreo no cuentan con controles que garanticen su adecuado manejo y custodia.

Se encontró que al sitio de la caja tiene acceso cualquier persona, ya que esta dependencia no tiene puertas para cerrarla. Tampoco se cuenta con cajas fuertes para guardar el dinero, ni tampoco con controles efectivos a los comprobantes de pago, ya que éstos no se expiden en orden consecutivo.

Como si fuera poco, entre las irregularidades que se encontraron, se destaca el hecho de que en el aeropuerto no existe una báscula para el pesaje de las mercancías en el momento de la salida de la carga, lo cual no permite hacer una verificación con lo estipulado en la planilla de envío.

Por último, se evidenció una falta de personal en el terminal aéreo. Según la Contraloría, el personal asignado para desarrollar actividades como la de vigilar y controlar el descargue de la mercancía y la verificación de lo registrado en el manifiesto de carga y las guías aéreas, es insuficiente pues para un turno de 24 horas se asignan 28 funcionarios.