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LA PENA MÁXIMA DE COLOMBIA

Perdimos. Entre Argentina, el árbitro uruguayo Jorge Nieves y algo de culpa de Francisco Maturana, que hizo menos cambios que los de una bicicleta de parrilla, nos volaron la ilusión de la Copa América. El árbitro, con un bigotazo staliniano y un cuerpo de Ximena Restrepo, creyó que era Navidad y tarjeteó a casi todo el equipo colombiano. Se mandaba la mano atrás como una loca y... listo: amarilla. Hasta llegar a la roja para el tanque Perea, por sacarle una bola a un delantero argentino. Injusto. Conozco a un médico que no recibió ninguna amonestación por algo similar a un paciente al que operaró de una hernia. Pero en fin, al silbato Jorge, le ha de caer su apellido encima (Nieves), con el remordimiento de haber sido muy in : injusto, incapaz e incompetente. Y más peligroso que un bus ejecutivo en horas pico.

03 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Definitivamente los argentinos son más resabiados que caballo viejo. Había que ver cómo en los choques, así fueran solo golpes de pecho, caían al piso como si fueran epilépticos. Se cogían arriba, abajo, allá, y chillaban como chinos con berrinche. Y el árbitro, como madre primípara, se impresionaba. Los colombianos escasamente pudieron escalabrar a uno. Esa fue la única falta grave y sin culpa. Pero todo esto, porque los gauchos andan picados porque aquí se practica un fútbol más estilizado y además tenemos un pibe , y dizque porque mandaron un narrador Pa-Ché , y ellos dicen que esos son regionalismos suyos exclusivos.

Y cómo es que el profe Maturana no quiso hacer un solo cambio? Cómo deja en la estación al Tren Valencia, cuando Aristizábal, retrasado, no quemaba combustible? Y que Asprilla estuviera más preocupado por alegarle a Nieves que por jugar con berraquera? Y al ver que íbamos a tiros penal, por qué no metió a Mondragón, que tiene más experiencia y fama en estos trances? Por todo eso, siento una pena máxima.