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DOS POETISAS BOGOTANAS

Como aún está fresco el recuerdo de un encuentro de poetas que tuvo lugar en Bogotá hace meses, es oportuno no dejar que caigan en el olvido los nombres de dos poetisas bogotanas, ambas fallecidas, cuya obra aunque no copiosa tiene el sello de la delicadeza y la espiritualidad propias de mujeres de distinguida alcurnia y formadas en hogares donde la distinción y la finura en el comportamiento y las maneras, lo mismo que las virtudes domésticas de sus tradicionales ancestros, sumadas a ambientes culturales de la época en que a Bogotá se les llamó la Atenas Suramericana , produjeron y formaron a nuestras dos protagonistas: Lucía Vergara Díaz e Inés Pinto Valderrama de Uribe. De la primera recordamos su libro Espejismo, publicado en 1973. Anteriormente había visto la luz su primera obra Caminos de bruma. De Inés Pinto de Uribe hay que mencionar Poemas publicado en 1957 por su hijo el doctor Roberto Uribe Pinto, formado por una selección de la obra de la poetisa entre 1944 y 1955 año d

04 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Lucía Vergara Díaz nació en Bogotá en el hogar de don Pedro Vergara Forno y su esposa doña Margarita Díaz de Vergara, en 1910. Su padre sobrino en tercer grado de don José María Vergara y Vergara, aunque hábil hombre de negocios fue persona de extensa cultura y miembro muy activo de la Gruta Simbólica, dotado de una envidiable vena poética que heredó Lucía su hija. De ella tenemos el más grato recuerdo su sensibilidad artística la tenía a flor de piel. Sencillísima en su trato, de amena conversación y ampliamente informado del momento literario, tratarla era una delicia. Bibliotecóloga de carrera, pasó su vida entre los libros en diversas instituciones públicas y privadas de las cuales recordamos la Universidad de Los Andes, la Nacional y la del Colegio de la Merced de los Jesuitas. Lucía Vergara falleció en Bogotá el año de 1976.

Inés Pinto de Uribe nació en Bogotá en 1896 y falleció en la misma ciudad en 1955. Sus padres fueron el diplomático y abogado José María Pinto Valderrama y su esposa doña Paz Valderrama de Pinto. Cursó sus estudios de primaria en París y a su regreso a Bogotá fue de las fundadoras del colegio del Sagrado Corazón. Formada en Francia donde su padre fue nuestro representante asimiló la más refinada cultura del país galo. Tradujo al francés varias obras colombianas famosas entre otras Cuando yo digo Francia de José Umaña Bernal, quien sostenía que de su famoso poema la mejor traducción era la hecha por Inés Pinto. Era una mujer vital, de simpatía extraordinaria, extrovertida y sensible, profundamente mística cuyo temperamento se refleja muy bien en su poesía.

Ahora es cuando lo romántico y lo místico están de capa caída, la pequeña añoranza poética de estas dos finas y auténticas hijas de la Ciudad del Aguila Negra, en estas cumbres andinas.