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SAN PEDRO ENVIÓ A SUS ÁNGELES

Esta vez no desfilaban chivas; eran carros, muchos de ellos último modelo. Tampoco era la calle de la plaza; el lugar era la carretera al sur del Huila, un camino amplio y moderno. El gentío era similar, pero en menor escala. Varios hombres y mujeres se empujaban e intentaban llegar a una reja gris donde vendían las boletas para el desfile de las candidatas.

03 de julio 1993 , 12:00 a.m.

El campo de golf se convirtió en un gigantesco parqueadero y las calles que conducían al edificio blanco eran vías peatonales por las que iban y venían cientos de personas.

El desfile en traje típico era la primera oportunidad que tenía el público de ver a las reinas de cerca y elegir a sus favoritas.

La pasarela comenzaba en un parque, atravesaba una quebrada, llegaba a la sede del club, pasaba por un camino y llegaba a las piscinas, y por todas partes había sillas de colores, toldas, sombrillas y mesas.

La gente comenzó a llegar desde las 2 de la tarde para acomodarse calmadamente en la primera fila, cerca a la pasarela.

Los que llegaron más tarde tuvieron que conformarse con la segunda fila, la tercera, y muchos se quedaron de pie.

En medio de una llovizna incesante comenzó el desfile, que abrió la reina popular, vestida con un hermoso traje típico, con falda de flores y una blusa de encaje bordada en dorado.

La siguió la reina nacional del bambuco, una risaraldense muy sonriente que, a diferencia de su compañera, tenía un vestido ajustado y corto.

Lentamente fueron llegando las niñas, sonrientes, simpáticas y exhibiendo los trajes representativos de su región.

El público las apaludía a todas, pero las favoritas comenzaron a aparecer.

Huila, la reina anfitriona, se robó al público con su ternura y su hermoso traje con colores cobrizos.

Guajira cautivó con su tierna cara y una magnífica manta negra, mientras que Bogotá desfiló imponente con un traje de dama del siglo pasado, hecho en terciopelo vinotinto y negro, muy ceñido al cuerpo.

La señorita Bolívar desfiló en traje blanco de dos piezas, que jugaba muy bien con su piel canela, y la niña de Meta llamó la atención por su traje típico: vestida de llanera, con sombrero negro, chaleco y fusta.

Casi enseguida comenzó el desfile en traje de baño y el público continuó siendo flexible. Aunque aplaudían a unas más que a otras, todas eran merecedoras de piropos, besos y brindis.

Las encuestas hechas entre vecinos, amigos y familiares apuntaban a Atlántico como una de las favoritas; Casanare, Cesar, Valle y Huila también fueron muy aplaudidas.

Luego del desfile las niñas tuvieron su entrevista con el jurado calificador, pero con certeza la decisión que pesa es la que se tome después de verlas bailar.

La mayoría de las candidatas, 23 en total, tiene como pasatiempo el baile, mientras que para otras es su profesión.

Las edades de las candidatas oscilan entre los 17 y 24 años y la mayoría estudia en la universidad, aunque hay unas cuantas que aún están en el colegio.

Sin embargo el desfile no fue solo una ocasión para ver a las candidatas en traje de baño, besarlas o escoger favoritas.

La crema y nata de Neiva se concentró alrededor de la pasarela para saludar a los viejos amigos, conversar de negocios y, ocasionalmente, observar a las candidatas.

El verdadero desfile estaba a los lados del sendero que recorrían las hermosas niñas. Trajes marineros, cinturones dorados, sandalias de pedrería, aretes enormes con piedras de colores, las más sofisticadas gafas oscuras y los sombreros más hermosos y originales.

En el Club Campestre, en vez de aguardiente se toma whisky, y a cambio de vallas hay cómodas sillas, pero el San Pedro contagia a todo el mundo y las bandas musicales tampoco dejaron de tocar sus ritmos, ni los asistentes al club pararon de disfrutar la fiesta. RAJALEÑAS Neiva La información que publicó EL TIEMPO sobre el retraso del vuelo real fue desmentida por Patricia Guzmán, de Aires, quien dijo que los programas fueron impresos sin confirmarse la hora de llegada del avión. Según el programa, las candidatas debían estar en el aeropuerto a las 10 de la mañana, pero la compañía aérea no tiene vuelos a esa hora, por lo que tenían que esperar hasta las 11:20 de la mañana. A esa hora el avión tenía los motores prendidos, pero la niña de Valle se atrasó y tuvieron que esperarla durante 15 minutos. Otro detalle curioso se presentó con la hora de regreso. Las candidatas pidieron cupo en un avión para el 4 de julio; sin embargo, en los programas se dice que a las 9 de la noche, tanto la reina como las otras candidatas visitarán las casetas. Será que pueden devolverse tan tarde? La señorita Altántico está muy bien acompañada. En su comitiva vienen varias reinas con experiencia que la aconsejan y le ayudan. Otra que está muy amadrinada es la señorita Antioquia, que viaja con Patricia Abello, quien fue candidata a un reinado de la belleza en Cartagena. Este es un concurso de bajitas. Casi todas miden menos de 1,70. Aquí, las altas son Boyacá y Vichada, con 1,74 cada una. La niña de Huila es la más bajita de las participantes. Incluso se ha ganado entre sus compatriotas el apodo de topito . Atlántico y Valle conquistaron por su cuerpo, mientras que Meta y Vichada se robaron el corazón del púlico por su amabilidad. La señorita Guaviare es bastante cariñosa. Paró varias veces durante su desfile para darles besos a los niños que salían a la pasarela. Los más grandecitos se estaban entusiasmando. Pero hubo otras, como las señoritas Putumayo y Caldas, que casi no se detuvieron en el desfile, y pasaron muy rápidamente frente al público. La niña de Bogotá fue la que más barra llevó. Varios carros estaban parqueados afuera, llenos de pancartas y banderas con su nombre, mientras que adentro más de viente personas vestidas de rojo y amarillo, seguían una banda que también la apoyaba. La señorita Guajira tuvo un contratiempo en la pasarela. Su capa negra se le enredó y estuvo a punto de romperse; tuvo que suspender su desfile hasta que una de las señoras que estaba observando la ayudó. En cuanto a características de las reinas, Casanare y Bolívar se reconocen por sus enormes ojos verdes. Meta es famosa por su cabello oscuro y rojizo y su encantadora sonrisa, mientras que las tiernas son Huila y Tolima. La niña de Santander, además de tener cara de muñeca, tiene un hermoso lunar en el brazo derecho. Bogotá parece que tuvo un accidente y se raspó la espalda, pues en toda la base tiene un círculo rojo. Mientras que las piernas de la señorita Vichada se veían picadas de los moscos, una nalga de la niña de Magdalena que estuvo muy seria durante el desfile tenía un gigantesco morado. Aunque hubo variedad de zapatos cf37]y varios trajes de baño distintos, la niña de Caquetá llamó la atención por su calzado blanco con flores de colores, mientras que el vestido de baño de la señorita Cundinamarca, negro de escamas, despertó muchos comentarios. No faltaron los gallinazos en el desfile, ni los que piropeaban a las reinas; ni siquiera faltó el niño que salía a la pasarela a ver quién le daba un beso, pero el más original de los coquetos fue un hombre que, vestido con una camiseta blanca, hacía que las candidatas le besaran el pecho para que imprimieran su toque personal en la camisa.