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ROSARIO DE PERLAS

Ingenuamente llegué a pensar que ya había bajado la marea de los lectores irresponsables que escriben primero y se informan después; de aquellos que, no contentos con cuestionar las verdades inobjetables de la sintaxis, complementan sus cartas con agresiones contra este columnista. La lectora Emperatriz Solarte me hizo ver el pasado 25 de junio cuán equivocado estaba. En una carta en la que me llama erudito lingista entre unas gordas comillas, me increpa por usar la expresión hasta que en vez de hasta cuando, calificando mi uso de imperdonable error . Más para evitar desorientación y confusiones entre los lectores sensatos que como respuesta a la sarcástica lectora, me permito presentar la lista de algunas de las eximias autoridades de nuestra lengua que legitiman el uso del hasta que. Ellas son:

02 de julio 1993 , 12:00 a.m.

a-) Rufino José Cuervo - Numeral 448 de sus Apuntaciones críticas.

b-) María Moliner - Artículo hasta de su Diccionario del uso del español.

c-) Samuel Gili Gaya - Numeral 242 de su Curso Superior de Sintaxis Española.

d-) Y como si todo esto fuera poco, la Real Academia Española, en un pasaje de su Gramática, citado en cierta oportunidad por el inolvidable Argos dice textualmente: Que, precedido de la preposición hasta, denota la época en que termina el hecho expresado en la oración principal; verbigracia: Que ninguno saliese de libertad hasta que fuesen todos juntos . (Quijote I,40) .

Podremos albergar la remota esperanza de que Cuervo, Moliner, Gili Gaya, la Real Academia y don Miguel de Cervantes logren demostrar a nuestra belicosa e irreflexiva Emperatriz la magnitud de su imperdonable error? O será acaso necesario traer otras autoridades que refuercen a las anteriores? Y ahora un justísimo reconocimiento para la extraordinaria labor que en materia de investigación y publicaciones viene adelantando el benemérito Instituto Caro y Cuervo bajo la incomparable dirección de Ignacio Chávez Cuevas. No solo en la filología, sino en la literatura, la historia y muchos otros campos de la cultura, muestra el Instituto un conjunto de realizaciones ciertamente admirable, todas las cuales han sido divulgadas en ediciones ejemplares por su calidad y pulcritud. Y entre todas, por supuesto, sobresale la continuación del monumental Diccionario de Construcción y Régimen de Cuervo, que avanza a toda máquina gracias al inteligente y bien concertado esfuerzo de Chávez y sus colaboradores.