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CEDRAS, DISPUESTO A CEDER EL PODER

Aunque las conversaciones entre el derrocado presidente de Haití, Jean Betrand Aristide, y el jefe de las FF.AA., Raoul Cedras, han sido bastante problemáticas, el negociador de la Organización de las Naciones Unidas, Dante Caputo, dijo ayer que éstas habían progresado considerablemente ya que ambas partes llegaron a acuerdos en puntos fundamentales. Caputo rehusó brindar detalles pero dio indicios de que la actual ronda de negociaciones podría concluir en pocos días. Tengo esperanzas, pero mucho dependerá de la disposición del Gobierno constitucional y de los militares para alcanzar estos acuerdos , afirmó Caputo.

01 de julio 1993 , 12:00 a.m.

Fuentes diplomáticas dijeron que si bien Cedras estaba dispuesto a renunciar, insistía que los demás jefes militares siguieran en sus cargos, exigencia rechazada por Caputo y Aristide. Otro punto de escollo ha sido la propuesta de Cedras de dejar el poder en un plazo que oscila entre los seis y nueve meses. Para Caputo este plazo es muy largo y en esa medida hay que negociar.

Caputo dijo a periodistas que estaba presionando para que hubiera progresos rápidos y que por eso era vital la reunión que iba a tener con ambas partes por separado.

Tengo esperanzas, pero mucho dependerá de la disposición del Gobierno constitucional y de los militares para alcanzar estos acuerdos , afirmó Caputo.

De otra parte, el gobierno danés decidió decretar un embargo sobre las ventas, entregas y transportes de armas contra Haití a partir de hoy, según afirmó un comunicado de la cancillería danesa.

Este embargo se produce tras la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, adoptada el 16 de junio pasado, respecto a la instauración de sanciones coercitivas de parte de la Comunidad Internacional contra Haití como una medida para presionar el retorno de la democracia a la isla.

El embargo concierne también a las ventas de petróleo y productos petroleros y a la congelación de haberes del gobierno haitiano en Dinamarca.

La justificación de esta nueva medida es, según el gobierno danés, presionar para que en Haití todo retorne a la normalidad perdida desde 1991. Asimismo, manifestó la esperanza de que las autoridades haitianas reaccionen con esto y retorne la democracia a Haití con la llegada del presidente Jean Bertrand Aristide.