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LOS TEMORES DE AMÉRICA LATINA

A partir de hoy, el mapa bananero de Latinoamérica comenzará a transformarse. Se prevé que sólo quedarán los productores más grandes, se reducirá el área sembrada, habrá desempleo y, según los observadores, se desatará una guerra de precios entre los países que exportan la fruta. El nuevo régimen de importaciones de la Comunidad Europea (CE) contempla una cuota de dos millones de toneladas para la fruta latinoamericana, con un arancel del 20 por ciento por tonelada (120 dólares). En caso de sobrepasarse ese volumen se castigará con un sobrearancel del 170 por ciento por tonelada (1.070 dólares).

01 de julio 1993 , 12:00 a.m.

La cuota y las licencias para los dos millones de toneladas será manejada solamente por importadores europeos y se distribuyó así: 66,5 por ciento (1,3 millones) para los operadores tradicionales de la fruta latinoamericana.

Otro 30 por ciento se asignó a los operadores que comercializan banano producido en los países ACP (Asia, Caribe y Pacífico) y un 3,5 por ciento para los comercializadores establecios en 1992.

Los operadores ACP quedaron incluidos en la cuota porque son empresas europeas que lentamente comienzan a apoderarse de la producción y comercialización de la fruta de América Latina.

Según la Unión de Países Exportadores de Banano (UPEB), que agrupa a Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Venezuela, en tres años estas naciones dejarán de recibir 1.000 millones de dólares y perderán 500 millones en inversiones.

Por lo menos 600.000 personas que se benefician de la actividad perderán sus ingresos en los países de la UPEB.

Ecuador, el más grande exportador del mundo que no pertenece a la UPEB, perderá 135.000 empleos directos y reducirá su área sembrada de 135.000 a 70.000 hectáreas.

El Gobierno, los productores y los exportadores de este país de 11 millones de habitantes no tienen aún una idea clara de los efectos que tendrá esa medida en la economía ecuatoriana, pero se prevé que el impacto será fuerte, ya que esa fruta es el segundo producto de exportación.

Medidas y pérdidas De acuerdo con las agencias internacionales, Costa Rica anunció una reducción en el impuesto de exportación (de 40 a 30 centavos de dólar por caja), considerado uno de los más altos de América Latina, para paliar las pérdidas por 50 millones de dólares calculadas por el Gobierno.

Guatemala, cuyas ventas representan el 20 por ciento de las divisas, anunció para este año pérdidas de 12 millones de dólares.

Honduras exportó 41 millones de cajas en 1992, que produjeron ingresos por 286,5 millones de dólares, 27,5 millones menos que en 1991.

Nicaragua, que obtuvo el año pasado ingresos cercanos a los 32 millones de dólares por la venta de cinco millones de cajas, tenía puestas sus esperanzas en el incremento de la producción en un millón de cajas.

Panamá dejará de vender 3,9 millones de cajas, perderá 22 millones de dólares anuales (10 por ciento de sus exportaciones), 1.400 empleos directos y alrededor de 6.000 indirectos.

Este país exporta 28 millones de cajas de promedio anuales, y sus ventas, unos 220 millones de dólares, constituyen el 60 por ciento del total de las exportaciones.