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CARLOS VALDERRAMA

No es cierto que al Pibe cuando pequeño no le dejaban tener el pelo largo, porque esa decisión la tomó al llegar a los 18 años, y nadie se opuso. A Carlos Alberto Valderrama Palacio, su padre, Jaricho , lo bautizó Pibe porque un entrenador del Unión, El Turco Deibe, lo veía y le preguntaba cómo está el Pibe ?

18 de junio 1994 , 12:00 a.m.

Desde entonces dejó de ser Carlos y ahora, ni su esposa, Claribeth Albán, lo llama por su nombre, para ella también es el Pibe .

Con Claribeth se casó porque le gustó físicamante y por su forma de ser.

Bien dicen que del amor al odio hay un paso y en el caso de Claribeth y Carlos así fue: ella lo conoció y él, con su forma de ser descomplicada y simple, no le llegó al corazón. Un día, él le robó una foto a ella y la escogió. Ella no quería pero al final se rindió.

Hoy, lo ama y lo cuida, sobre todo esto, porque es una mujer celosa.

El Pibe es un hombre serio, alegre y responsable.

Cuando toma un decisión se sostiene ahí. Es hombre de una sola palabra.

La alegría es una faceta más en la vida del Pibe , y auncuando está así no deja de ser hombre de pocas palabras, se ríe con unas ganas incontenibles.

Sobre su responsabilidad, no hay ni siquiera que hablar: es como se muestra en la cancha.

Cuando está de mal genio no lo puede disimular, se le nota porque une las cejas y la expresión de sus ojos cambia. Además, la única solución es esperar a que él mismo recupere la dulzura de su carácter.

El Pibe es un hombre metódico, de esos que cuando se emborrachan se saben controlar. Es muy mal cantante, demasiado ronco y como bailarín se defiende. Su mejor amigo es su padre Jaricho Valderrama, quien sin lugar a dudas ha sido su mejor ejemplo, porque siempre ha estado con él, en todo. Un trato así es el que intenta tener el Pibe con sus hijos Alan, de 10 años, y Kenny, de 6.

Para el Pibe es ya casi un problema no poder estar tranquilo en ningún sitio y por eso en vacaciones cuando intenta salir a la playa, medio clandestino, se pone una pañoleta, unas gafas negras y una cachucha. Hasta el momento no lo ha logrado.

Es espontáneo y siempre dice lo que siente. Sus respuestas son cortas y nunca habla como desesperado, ni siquiera con unos tragos encima.

La vida del Pibe se divide en dos: antes y después de los 18, pues a esa edad ya se consideró un hombre libre.

Cuando los cumplió dejó las peleas, se dejó crecer el pelo y se puso arete. El huequito en la oreja se lo hizo Juan Carlos Osorio, un compañero del fútbol.

El cabello, su mujer se lo despunta periódicamente, pero desde que le creció nunca más se lo volvió a cortar y por su cabeza no ha pasado la más remota idea de hacerlo.

Si hay algo que le gusta al Pibe son sus manillas, que le han regalado y que usa en ambas manos. Cuando se le revienta alguna le duele más que cuando bota un gol.

No usa pijama para dormir y da muchas vueltas en la cama.

La pinta ideal para el Pibe es camisa, jean y tenis. Sin embargo, cada vez que ve algo diferente se lo mide y si le gusta lo compra ya.

No le molesta para nada que la gente cuando lo ve siempre le diga lo mismo todo bien... todo bien , al fin y al cabo, esa frase la puso él de moda.