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COCINA CON HUMOR Y SABOR

Llenar ollas con ajos pelados fue la primera experiencia culinaria de Enrique Colavizza. Así obedecía los mandatos de Lucia Nápoli, su abuela paterna y de la que heredó no solo el gusto por la preparación de exquisitas pastas, sino esa vena humorística que lo ha hecho conocer en el medio.

13 de octubre 2000 , 12:00 a.m.

Tenía 6 años y el nieto consentido veía cómo su venerable abuela demoraba horas preparando ensalada de tomate napolitana, ensalada de pan mojado, arroz con piña y otras delicias que hoy trata de enseñar contrareloj en el programa Con sabor a Colavizza.

Verla preparar una comida, era todo un ceremonial que fácilmente demorar cuatro horas. Hasta la posición de la olla en el fuego, era esencial para el resultado final. Mi abuela en realidad vivía en función de la mesa , dice. Ella llegó a Colombia en 1902 con una pesada máquina para preparar las pastas y los fetucchines y que hoy figuran como una reliquia en el garaje de la casa del humorista en Cali.

En el programa se siente un poco sacrificado porque no puede explayarse con sus recetas exquisitas como sí lo hace en su casa cuando pone a los suyos a aguantar hambre porque es meticuloso y detallista. Es que siempre he dicho que el que quiera comer rico debe esperar . Sin embargo, logra llegar a los hogares explicando con sencillez y en medio de los chistes de italianos y borrachitos, otra de sus especialidades, las recetas que aprendió de la abuela y que complementa leyendo enciclopedias y libros especializados.

Sus amigos saben que es un excelente cocinero y cuando los invita a comer ravioles o cualquier otra exquisitez, no dudan en llegar dos o tres horas antes, pues verlo preparar los platos es todo un rito culinario.