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Reportaje / Las razones de la caída del Gobierno de Ucrania

El ucraniano Alex Slusarenko viajó hace un mes a su país, desde Estados Unidos, solamente para participar en las protestas. Piensa que la corrupción tumbó al Gobierno. Lyudmila G., por otra parte, cree, que al igual que ella, sus compatriotas no quieren la influencia rusa en su país.

24 de febrero 2014 , 11:06 p.m.

No fue un viaje en vano. Hace ya un mes que Alex Slusarenko y su esposa dejaron su vida de tranquilidad y confort en Estados Unidos para irse a Ucrania, su país de origen, a participar en las protestas contra el entonces presidente del país, Víktor Yanúkovich, cuyo régimen finalmente cayó el sábado.

Alex, al igual que la mayoría de inmigrantes, siempre está pendiente de lo que sucede en su país natal y desde hace unos cuatro meses seguía con atención lo que sucedía en Kiev, la capital del país.

“A medida que el conflicto escaló y la sangre corrió por las calles de Kiev, me di cuenta de que no podía seguir viviendo feliz en Estados Unidos como si nada estuviera pasando en Ucrania. No haberlo hecho era como traicionar a toda la gente que protesta”, afirma Alex.

LA CORRUPCIÓN

Este ucraniano, nacionalizado en Estados Unidos, que asistía todos los días a la plaza de la Independencia en el centro de Kiev, asegura que aunque las protestas comenzaron porque el presidente Yanúkovich no quiso firmar el pacto de adhesión del país a la Unión Europea, tal y como lo había prometido, y porque prefería volver a la órbita rusa, la razón principal es que la gente estaba cansada de la corrupción del Gobierno.

“La cuestión económica y de influencia rusa es secundaria”, dijo Alex desde el país europeo a Portafolio.

“La primera razón por la cual se protestaba es porque la corrupción había crecido a niveles sin precedentes. Es imposible hacer algo con el Gobierno si no se pagaba un soborno”.

Este ucraniano añade que Yanúkovich puso en los cargos más altos a su propia gente y fue el máximo beneficiario de los dineros de la corrupción.

Y la prueba está en que el país está al borde de la bancarrota y no hay fondos casi ni para costear la celebración de las elecciones presidenciales el próximo 25 de mayo.

Las nuevas autoridades de Ucrania necesitan cerca de 35.000 millones de dólares de ayuda hasta finales del próximo año para estabilizar la situación económica.

NO A LOS RUSOS

Para Lyudmila G., quien también vive en Estados Unidos pero no viajó a Ucrania, la principal razón de las protestas es que gran parte del pueblo ucraniano no quiere que Rusia vuelva a tener una gran influencia en su país, tal como ha sucedido históricamente.

Para Lyudmila, Rusia significa comunismo y a este lo asocia con represión y pobreza.

Con sus 35 años, a ella le tocó vivir los últimos años del imperio soviético, con una Ucrania que formaba parte de las 15 repúblicas.

“Para mí el comunismo es pobreza.

Recuerdo que cuando niña no teníamos calefacción ni agua caliente con inviernos de 30 grados centígrados bajo cero, y a veces ni comida, aunque mis padres trabajaban en las fábricas soviéticas.

Muchas veces, en medio del desespero de la pobreza, mis hermanos y yo les decíamos a nuestros padres que nos entregaran a los centros estatales para poder comer, pero nunca lo hicieron”, relata Lyudmila.

A la par, estaba la falta de oportunidades, por lo que sus padres trabajaban donde los asignaban y no había nada más que hacer.

Para Lyudmila, aparte de la pobreza estaba la represión, y relata que cuando niña todo era secreto, no se podía decir nada en contra del sistema. Sus padres no se quejaban por miedo a que los niños hablaran y toda la familia fuera encarcelada.

La memoria colectiva también tiene su parte en esta historia. Esta ucraniana cuenta que sus ancentros han luchado contra el poder de los rusos desde hace unos 300 años y una de sus abuelas fue deportada antes de la Segunda Guerra Mundial a Siberia, bajo el régimen de Joseph Stalin, cuando el líder soviético movilizó a millones de personas que no estaban de acuerdo con la colectivización, ocasionando la muerte millares de ellas.

“Aunque creo que Yulia Timoshenko es igual de corrupta a Viktor Yanukóvich, al menos ella es proeuropea y eso es suficiente para mí”, afirma Lyudmila.

TRAS YANUKÓVICH

Las nuevas autoridades de Ucrania aceleraron ayer la depuración del antiguo régimen y dictaron una orden de captura contra el cesado presidente, Víktor Yanukóvich, mientras la UE y Rusia discreparon en su valoración de la revolución ucraniana.

“Yanukóvich y otros ex altos cargos son buscados para capturarlos. Se ha abierto un proceso penal por asesinato masivo de ciudadanos pacíficos”, escribió Arsén Avákov, ministro del Interior interino, en Facebook.

Pedro M. Vargas Núñez

Subeditor Portafolio