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Latinoamérica desperdicia 15% de los alimentos que produce

Según el Banco Mundial, la región tira a la basura 80 millones de toneladas al año, lo que representa el 6% del total global de pérdidas.

19 de febrero 2014 , 11:41 a.m.

El Banco señala sin embargo que América Latina es la región del mundo que menos comida desperdicia, aunque advierte que esto no puede ser visto como un consuelo, a la par que recuerda que en los países desarrollados la tasa de desperdicio de alimentos puede alcanzar más de un tercio de la producción.

"Desde el punto de vista de la nutrición, esto significa que se desperdicia una cuarta parte de los componentes energéticos -o 450 kilocalorías- que una persona necesita diariamente para vivir", afirma el Banco Mundial sobre la cantidad de alimentos que se tira a la basura en América Latina.

Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en Latinoamérica en las etapas de producción y consumo el desperdicio de alimentos llega al 28% en cada una de esas etapas.

El resto de las pérdidas de alimentos en la región se lo reparten las fases de almacenamiento (22%), de distribución y mercadeo (16%) y de procesamiento (6%).

“Este desperdicio de alimentos supone terribles pérdidas en la inversión en agricultura y en los insumos de energía necesarios para producir comida que después se pierde y de la que no se obtienen los retornos esperados”, asegura José Cuesta, experto en pobreza del Banco Mundial.

El reporte del Banco Mundial destaca que la fecha de caducidad es una de las razones principales por las que se desperdician comestibles en América Latina. "El consumidor tiende a pensar que no es seguro ingerir un alimento después de ese plazo, pese a las advertencias en contrario de los expertos", afirma el organismo multilateral.

“No hay mucho nivel de conciencia, ni siquiera en los países más ricos. Hay conciencia para producir más alimentos pero no para mejorar la tendencia de pérdidas de alimentos en la región, sobre todo en concientización y educación”, concluye Cuesta.