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Colombia siente cada vez más la crisis de Venezuela

Expertos advierten una caída más profunda de los despachos hacia ese mercado, además del riesgo de contrabando.

13 de febrero 2014 , 10:22 p.m.

La larga lista de síntomas de deterioro en la economía de Venezuela no para de crecer, y en esa medida suben las preocupaciones sobre el contagio en Colombia.

Si bien las zonas de la frontera siguen siendo las más vulnerables a la inestabilidad del vecino país, hay temas con impacto en más regiones, como una caída más pronunciada en las exportaciones y el aumento de contrabando con las consecuencias en la industria nacional y en el fisco.

El problema más antiguo en la relación con Venezuela, relacionado con las demoras en los desembolsos de divisas, está cada vez más lejos de solucionarse.

De hecho, recientemente el gobierno de Nicolás Maduro decidió restringir las entregas de divisas y aplicar tasas de cambio diferenciadas. Incluso está pagando con combustibles y bonos.

El presidente de Analdex, Javier Díaz, dice que “Colombia es el proveedor natural de Venezuela en productos de primera necesidad. Pero mientras no haya un instrumento financiero que garantice el pago, nadie se atreve a despachar mercancías, más después de la mala experiencia que tuvimos en el 2009”.

Alberto Schlesinger, decano de Economía de la Universidad Sergio Arboleda, afirma que este recorte en las divisas aumenta el riesgo para los exportadores colombianos, al punto que ese mercado va en camino de cerrarse.

Esto, a menos que “los artículos de primera necesidad, que por cercanía y similitud hacen que el suministro desde Colombia sea preferible, y que los organismos oficiales los importen mediante pago anticipado o carta de crédito confirmada por banco de primer nivel”.

Por su parte, Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, señala que “el Gobierno venezolano administra el comercio y decide qué comprar y a quién. Puede pasar, como a finales del 2013, que haya compras públicas venezolanas y que estas se dirijan hacia Colombia para productos de la canasta familiar. Somos el mercado de al lado y podemos atender cualquier demanda”.

Aunque la situación venezolana se ha recrudecido, los despachos colombianos a ese país se dispararon en el primer mes del 2014. Datos preliminares de la Dian, con base en las declaraciones electrónicas, muestran un incremento de 59 por ciento, a 247,8 millones de dólares en enero.

OTRO IMPACTO

Aparte del comercio, otra medida venezolana está afectando a Colombia: la suspensión del envío de remesas hacia este lado de la frontera, pues se busca definir un mecanismo para que no se realicen en dólares, sino en pesos colombianos.

Fedesarrollo dijo en un estudio reciente que “el contrabando ha emergido como un negocio de muy alta rentabilidad que permite multiplicar por diez el valor en bolívares de divisas adquiridas a la tasa oficial de 6,30 y vendidas a las tasa del mercado paralelo”, que actualmente supera los 70 bolívares por dólar.

El centro de estudios advierte sobre las pérdidas fiscales que esto ocasiona. “Si la gasolina que entra de manera ilegal fuera producida y comercializada legalmente en el mercado doméstico, el recaudo fiscal aumentaría en alrededor de 540 mil millones de pesos, más de medio punto porcentual del recaudo tributario total”.

SITUACIÓN EN LA FRONTERA, UNO DE LOS PUNTOS SENSIBLES

Los altos volúmenes de intercambio de mercancías y de movimiento de personas en la frontera colombo-venezolana hacen que Norte de Santander sea la región más vulnerable frente a las dificultades del vecino país.

Recientemente, el Banco de la República de Colombia reveló un estudio sobre los efectos en la zona fronteriza de algunas de las medidas venezolanas.

El informe dice que “cuando el bolívar se devalúa, el comercio cucuteño se ve afectado negativamente en sus ingresos, lo que conlleva a un incremento en los despidos en este sector. Como resultado, el desempleo aumenta en una proporción considerable, pues este sector emplea en promedio el 37 por ciento de los ocupados en el área metropolitana de Cúcuta. A su vez, el aumento en el desempleo favorece un incremento de la informalidad laboral, en especial en una ciudad como Cúcuta, donde sus habitantes pueden mitigar la desocupación mediante actividades económicas propias de frontera, como el contrabando y el cambio de divisas”. Añade que la industria se golpea por una baja demanda de productos locales por su alto costo en relación con los venezolanos.

Así, por cada 1 por ciento de devaluación en el bolívar, el desempleo en Cúcuta aumenta en promedio 0,25 por ciento, y la informalidad en esa ciudad aumenta 0,05 por ciento. Entre tanto, ocasiona una caída de 1,13 por ciento en las exportaciones de la región.