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Dos gigantes de la TV por cable se fusionan en EE. UU.

Comcast, el operador del mayor sistema de televisión por cable en Estados Unidos, anunció este jueves que adquirirá el grupo Time Warner Cable, en una operación valorada en 45.200 millones de dólares.

13 de febrero 2014 , 09:55 a.m.

El acuerdo de fusión amistoso ha sido aprobado ya por las juntas directivas de ambas compañías, las dos más grandes del sector, y dará como resultado la creación de un nuevo gigante de los medios y las tecnologías, anunciaron Comcast y Time Warner Cable en un comunicado.

Según los términos del acuerdo alcanzado, que todavía necesita el visto bueno de los accionistas y los reguladores, Comcast comprará el 100% de los 284,9 millones de acciones de Time Warner Cable a 158,82 dólares cada título. Se trata de un sobreprecio de 23,50 dólares respecto al precio de cierre de las acciones de Time Warner Cable tras la sesión bursátil del miércoles. El pago de la compra se realizará exclusivamente a través de acciones de Comcast.

"La combinación de Time Warner Cable y Comcast crea una gran oportunidad para nuestra compañía, nuestros clientes y nuestros accionistas", dijo al anunciar el acuerdo el presidente y consejero delegado de Comcast, Brian Roberts.

Por su parte, el máximo ejecutivo de Time Warner Cable, Robert Marcus, dijo que la fusión con Comcast ofrece a sus accionistas "enormes oportunidades" para sus empleados y una "experiencia única" para los clientes.

El nuevo consejero delegado de la operadora de cable será Neil Smit, según detallaron las dos compañías en un comunicado conjunto, en el que anunciaron su intención de lanzar nuevos e innovadores productos y servicios para sus millones de abonados.

La fusión se materializa después de que la distribuidora Charter Communications ofreciera en enero 61.300 millones de dólares para adquirir Time Warner Cable, tras meses de conversaciones preliminares con los máximos ejecutivos de la empresa.

El acuerdo necesita todavía la aprobación de los accionistas de ambas empresas y el visto bueno de las autoridades de la competencia, que analizarán el impacto de la adquisición en los consumidores.

Comcast tiene un total de 22 millones de clientes de televisión, mientras que Time Warner Cable registra 11 millones de suscriptores de video, de acuerdo con cifras estimadas por ambas compañías que recoge 'The New York Times', que el miércoles adelantó la operación.

Ambas empresas compiten en muy pocos mercados, por lo que serían muy pocos los consumidores que verían reducidas sus opciones de operadores por cable como resultado de esta operación, según el mismo diario.

Aún así, Comcast está dispuesta a desprenderse de las operaciones en algunas áreas que sirven a unos tres millones de abonados a fin de facilitar que las autoridades de competencia autoricen la operación.

Las acciones de Comcast retrocedían el 2,14% y se cambiaban a 55,24 dólares en las operaciones previas a la apertura de la jornada en el mercado Nasdaq, donde se han revalorizado el 6,3% desde que comenzó el año. Por su parte, los títulos de Time Warner Cable se disparaban el 9,2% y se cambiaban a 135,31 dólares antes del arranque de la jornada en la Bolsa de Nueva York (NYSE), donde se han depreciado el 0,14% desde el pasado primero de enero.

UN NUEVO PANORAMA

El proveedor de cable resultante de la fusión se desenvolverá en un mercado que se extiende desde Nueva York a Los Ángeles con una posición casi dominante en el negocio de internet de banda ancha, que podría generar cuestionamientos de las autoridades regulatorias estadounidenses.

El acuerdo, que podría colocar a Comcast en 19 de los 20 mayores mercados de televisión del país, le daría una ventaja sin precedentes en las negociaciones con proveedores de contenido y publicidad.

"Un acuerdo podría enfrentar una feroz batalla en Washington porque estás fusionando a los dos mayores operadores de cable", dijo Tony Wible, analista de Janney, en una nota de investigación. Sin embargo, destacó que aunque Comscast y Time Warner no compiten directamente en ningún mercado, y eso ayudaría a los consumidores a mantener a raya los costos de programación, "el Gobierno de todas maneras podría tener objeciones y podría preocuparle que una sola compañía controle una porción tan grande de la infraestructura de banda ancha del país".
EFE y Reuters