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Consultorio / Pánico ajeno

A diferencia de otras economías vulnerables, Colombia cuenta con unos fundamentales sólidos. Esa diferenciación será determinante para una recuperación de los mercados financieros locales.

09 de febrero 2014 , 03:43 p.m.

 

Los mercados emergentes se han visto afectados por una desafortunada coincidencia de eventos en países clave durante las últimas semanas: tensiones político-sociales en Ucrania y Tailandia, devaluaciones forzadas en Argentina y Venezuela, escándalos de corrupción en Turquía paralelos a una creciente preocupación por su elevado déficit en cuenta corriente, y temores sobre la posible quiebra de una gran entidad fiduciaria en China. Simultáneamente se ha sumado una renovada preocupación sobre la dinámica de crecimiento económico en China.

Aunque creemos que eventualmente habrá diferenciación entre países con fundamentales sólidos (incluido Colombia) y aquellos con alta vulnerabilidad, es probable que la turbulencia permanezca por varias semanas, lo que genera riesgos a la baja en el crecimiento económico del mundo emergente en los próximos trimestres.

El principal canal de transmisión de este sentimiento negativo ha sido a través de la devaluación de las monedas en casi todos los países emergentes. Lo cual nos lleva a la pregunta obvia: ¿Seguirá subiendo el dólar en Colombia y por cuánto tiempo? ¿Volverá a estar por debajo de 2.000 pesos?

Nosotros creemos que el precio del dólar volverá a bajar y podría acercarse nuevamente a 1.900 pesos hacia finales de año. Faltan 11 meses del 2014 y dudamos que la turbulencia en los mercados emergentes dure tanto tiempo con la intensidad de estos días, o si no tendríamos que hablar de un dólar a 3.000 pesos o más, con devaluaciones a este ritmo todos los meses. Esto no tiene sentido; los mercados financieros NO funcionan así.

Correcciones importantes son factibles. Hace 2 semanas el dólar se situaba en 1.920 pesos y esta semana subió a 2.060. En nuestra opinión, este movimiento ha sido exagerado. El año pasado también hubo correcciones importantes: el dólar subió de 1.820 a 1.960 pesos en junio cuando la Reserva Federal en EE. UU. mencionó que podría comenzar a reducir los estímulos a finales de año, pero en agosto retrocedió a 1.860 pesos, al igual que en noviembre, según lo habíamos anticipado.

Ambas caídas se dieron pesar de que ya era inminente la reducción de los estímulos en EE. UU. (el anuncio fue en diciembre). Los países emergentes conocidos como los ‘cinco frágiles’ (Brasil, India, Indonesia, Turquía y Suráfrica) han sido los más afectados, especialmente por tener cercanía con los eventos económico-políticos que mencionamos.

Algunas características comunes de estos países es que tienen un elevado déficit en cuenta corriente cuyo financiamiento es altamente dependiente de flujos de capital de corto plazo, un alto déficit fiscal, y una inflación alta. Estas economías son de gran tamaño en el universo de emergentes y por eso causan un sentimiento negativo a lo ancho del espectro de esos mercados.

Colombia tiene la ‘mala suerte’ de estar dentro de la canasta de emergentes y no hay forma de evitar la presión negativa en estos momentos. A diferencia de otras economías vulnerables, Colombia cuenta con unos fundamentales sólidos.

Esa diferenciación será determinante para una recuperación de los mercados financieros locales, una vez los inversionistas comiencen a evaluar su interés en emergentes, especialmente considerando que las desvalorizaciones han hecho que los precios de varios activos ahora sean extremadamente atractivos.

Hay varios aspectos positivos que eventualmente favorecerán al peso colombiano: i) la inversión extranjera directa ha crecido desde mediados del año pasado, a pesar de la turbulencia asociada al plan de desmonte del estímulo monetario en EE. UU.; ii) la economía sigue fortaleciéndose; iii) el Emisor comenzará a subir su tasa de referencia este año y definitivamente lo hará antes que los países desarrollados; iv) los precios del petróleo se mantendrán altos este año; v) el mayor crecimiento en EE. UU. y Europa es positivo para la actividad local; vi) la inflación está controlada y el riesgo de que desborde la meta de 3 % es bajo; vii) el déficit fiscal está controlado, especialmente debido a la ley de la regla fiscal del 2012; y viii) la liquidez global será extremadamente amplia este año, a pesar de que EE. UU. ha comenzado un extenso proceso de normalización.

Con respecto a este último argumento, recordemos que EE. UU. reducirá gradualmente su inyección mensual de dólares en la medida que pase el año. Sin embargo, esto implica que EE. UU. inyectará 450 mil millones de dólares nuevos en el 2014, un monto significativo al compararlo con los 150 mil millones que inyectó en todo el 2012! Además, la tasa de referencia se mantendrá en 0 % todo el año y posiblemente hasta finales del 2015.

Japón seguirá inyectando yenes nuevos todos los meses para un total equivalente a 840 mil millones de dólares nuevos este año, mientras que su tasa de referencia se mantendrá en el mínimo histórico todo el 2014.

El Banco Central Europeo anunció que mantendrá su tasa de referencia baja todo el año y creemos que vendrán más recortes o que inyectará nuevo euros para combatir un muy real riesgo de deflación. Con estas cifras es difícil argumentar que los países desarrollados están retirando liquidez de los mercados.

Reducir no es lo mismo que retirar. Estas inyecciones de liquidez tendrán que buscar altos retornos en mercados de países con buenos fundamentales. Según nuestras conversaciones con las principales instituciones financieras globales, los inversionistas internacionales tienen muchos recursos disponibles, listos para ser invertidos en mercados emergentes, pero ahora están al margen mientras se estabilizan los mercados.

Por ejemplo, los países emergentes colocaron más de 56 mil millones de dólares en deuda externa en enero, superando con creces las colocaciones de enero del 2012 y de la mayoría de meses de los últimos años.

Andrés Pardo Amézquita
Gerente de investigaciones económicas de Corficolombiana.