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La tienda: un negocio con enfoque social y comercial

Razones por las que las grandes cadenas no han podido desplazar a los tenderos.

06 de febrero 2014 , 08:17 p.m.

El tendero no es un comerciante, es un vecino, y tiene un papel en el tejido social de la comunidad.

En el país, el mercado minoritario prevalece en las tiendas. Grandes almacenes distribuidores lo ven como una competencia seria.

La dinámica es tan grande que no se alcanza a hacer una foto de cómo está la situación. Las últimas investigaciones de Fenalco sobre las tiendas dan unas cifras impresionantes: dicen que el 87% de los productos perecederos consumidos en el hogar pasa por el negocio tradicional, donde la tienda es el más importante. Eso quiere decir que la tienda juega un rol clave, en esa vida cotidiana.

La tienda, dependiendo del estrato en el que esté, tiene una función distinta. Si está en estratos medios hacia abajo, cumple una función de aprovisionamiento; es la gente que va a la tienda a un promedio de 6 u 8 veces al día.

Además, compra cosas en presentaciones pequeñas, en un proceso de miniaturización.

Ahí, la tienda es vital porque se vuelve el centro de vida de la comunidad.

En consecuencia, es como un club social de esos estratos. La tienda es el eje de la vida en comunidad.

En Colombia, así vive la mayoría de la población.

Es ahí donde la tienda cumple la función realmente sociocultural que no se le quiere reconocer, a pesar de que en estos sitios se venden los productos, se miniaturizan las presentaciones, se surte a la gente cotidianamente.

Esa función comercial de ser un canal de distribución está tapada por la relación social que se establece. Lo importante no es qué se vende, sino la relación que establece con la persona que compra.

En los estratos medios hacia arriba 5 y 6, la función de la tienda ya no es la de provisionar diariamente, sino que es la provisionadora de los agotados.

Es la tienda la que tiene servicio a domicilio, la que de alguna manera genera una pequeña base de datos, así sea por reconocimiento de la identidad de quien llama a la tienda a buscar algo que necesita.

La tienda es la salvadora en momentos en que se acaban los huevos y se pide un domicilio. La relación es la clásica comercial donde no hay una relación social, porque el tendero no conoce al cliente ni el cliente al tendero.

Pero de una u otra manera, en cualquier estrato, la tienda es vital.

Se convierte en un espacio donde se encuentran personas, para perpetuar las relaciones. Como el tendero es parte de la comunidad ayuda a resolver los problemas de la misma.

Muchos tenderos son los amigos de los concejales, son los líderes de las juntas de acción comunal, patrocinan los equipos de fútbol de los niños.

Ese personaje no es un comerciante tradicional y por esa razón, las grandes superficies que han adoptado una estrategia de reducir el tamaño de sus negocios o pequeños autoservicios no han logrado desplazar a las tiendas.

Una razón fundamental: porque los que trabajan en esos negocios son empleados de una cadena, y al ser empleados tienen que cumplir con políticas, mientras que el tendero es dueño de su negocio.

Al ser dueño de su negocio, atendido por su propietario, significa que él puede rebajar y fiar.

En ese sentido, los esfuerzos que han hecho las grandes cadenas, especialmente Éxito, que se ha vuelto el ‘vecino’, tratan de usar la expresión vecino, pero no lo han logrado, porque las tiendas no son un fenómeno económico.

La realidad es que comprar en una tienda es mucho más caro, relativamente.

En una tienda pueden vender una cucharada de aceite y si suma el costo de cada cucharada de aceite, el litro sale más caro, pero como el cliente no tiene dinero para comprar un litro, entonces se le facilita la vida.

En la tienda consiguen dos onzas de pollo o un minidesodorante. Si una tienda quiebra, es porque quien la puso no era tendero.

EL DOMICILIO ES OTROS DE LOS ATRACTIVOS DEL TENDERO DE BARRIO

Cuando llegaron todas estas grandes cadenas a partir de 1994, la gente predijo que se iban a acabar las tiendas, porque en teoría es así: si ves una gran superficie de 10 mil metros cuadrados, tiene todos los productos, en condiciones de clima agradable, buenos olores, ambiente amigable, tiene todo ahí y comprarlo; eso es cierto.

Pero eso no lo puede hacer toda la población colombiana. Al suceder eso, económicamente hablando, se empezó a pensar que en la medida que mejorase la distribución de la riqueza, la gente tendría más acceso a estos sitios, con lo cual las tiendas iban a desaparecer.

En teoría es así, pero la realidad muestra no, y la realidad no es solo la cuestión económica, porque la tienda está metida en la gente.

En un país desarrollado, uno va a comprar al supermercado.

Nosotros estamos acostumbrados al domicilio; si las tiendas desaparecen, quién va a hacer eso: ¿la gran empresa?