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Ernest Tchoupe, africano del Girardot Fútbol Club, es la contratación más exótica de la 'B'

Nació en Doula (Camerún), tiene 20 años, apenas gana 300 mil pesos mensuales libres, llega a pie a los entrenamientos y no ha firmado todavía su primer autógrafo. Pero ya comienza a ser ídolo.

10 de mayo 2008 , 12:00 a.m.

Aunque soñaba con jugar en Europa, en la liga de Inglaterra o de España, este volante de marca, que apenas está aprendiendo a hablar español,  terminó en este caluroso puerto del Magdalena, jugando el campeonato de la primera B, en el estadio de Girardot, de pasto seco y graderías desteñidas.

Tchoupe, de 1,83 metros de estatura, que había militado en tres equipos profesionales de su país y fue llamado a la selección sub 19 de Camerún en el 2005 para jugar una Copa de África, terminó en noviembre del 2007 en un avión rumbo a Colombia.

"Yo quiero jugar en Europa pero los empresarios siempre miran hacia Suramérica, así que Colombia me pareció una buena opción y decidí viajar", dijo el jugador africano.

Recuerda la cara de nostalgia de su padre Mba Mauirce y su madre Tonpouwo Marine, el abrazo de sus cinco hermanos y el beso profundo de su novia Karine Essomda, con la que lleva cuatro años.

"Fue inevitable sentir miedo. Escuchaba decir que en Colombia todo el mundo tenía pistola. Pensaba que todo el tiempo había disparos. Sentí miedo por mi vida pero no me importó", recordó.

Apenas se bajó del avión se dio cuenta de que estaba equivocado. "No todos tenían pistolas. Fue un alivio muy grande y una felicidad inmensa", dijo Tchoupe.

Chateando con la familia

Estuvo un mes entrenando con Envigado pero no se quedó.  "Mi empresario era amigo del gerente de Girardot y decidieron que era mejor que jugará con este equipo", comentó.

"Vinieron a probar dos jugadores argentinos y cinco brasileros. Sólo Ernest se quedó con el equipo. Es un jugador disciplinado, con mucha técnica y se robó el cariño de la gente", comentó el técnico del equipo, Hernando 'Pinino' Moreno.

Tchoupe ya es una celebridad en el puerto. Está hablando español y hace bromas en los entrenamientos. "Él tiene muchas cualidades con el balón, pero lo mejor de él es su carisma y sentido del humor", dijo Omar Vásquez, compañero del Girardot FC.

Buenas relaciones con sus compañeros

Sus días en esta ciudad los pasa en una casa de la calle 10 con carrera 16, con 15 compañeros más integrantes del equipo. Comparte el cuarto con Luis moreno, un volante nacido en el Urabá antioqueño.

"Me la llevó bien con Lucho, es una gran persona como todos los colombianos. También es buen futbolista, pero yo soy mejor", anotó entre risas.

"Come de todo", dicen sus compañeros, pero su debilidad en Colombia es la banana, como él le llama al plátano maduro. Sin embargo, extraña de Camerún dos platos preferidos: la ensalada Cusco Dole (una ensalada de yerbas) y una arepa llamada Cuscus Magnos, a base de yuca.

Su tiempo libre lo divide en varias actividades. Chatea en un café Internet con su familia, a través de las máquinas, como él llama a los computadores. "Yo me hablo con mis padres y amigos. Al principio me preguntaban que sí era verdad que las personas tenían pistola, yo les dije que por suerte era mentira", comenta el jugador, que es fan de Shakira.

Camina por el Centro comercial Pasaje Real, el único de esta ciudad, y escucha reguetón del dueto puertorriqueño Wisin y Yandel o la canción Loco, de Felipe Peláez, aunque confesó que todavía ninguna colombiana lo tiene loco.

El camerunés dice que aunque está feliz en Girardot está de paso. "Yo quiero jugar en la A, puede ser en Nacional, América de Cali o Santa Fe, para después irme a Europa. Quiero llegar a Real Madrid", dice Tchoupe, que aunque esté a miles de kilómetros no deja de soñar con estar un día jugando contra su compatriota Eto'o.

ÓSCAR IVÁN ZULUAGA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
GIRARDOT

En Alianza Petrolera hay un mexicano y un paraguayo

El término 'mande', tradicional en México para saludar a una persona que requiere un favor, se popularizó en las prácticas del Alianza Petrolera, en Barrancabermeja, donde milita el 'manito' Jesús Soto Salamanca.

El volante, de 1,70 metros de estatura, 23 años y aspecto menudo, salió en enero de San Martín (México) sin saber qué era al puerto petrolero. "En el equipo Real Delfines de Veracruz, de segunda división, conocí al técnico argentino Jorge Ramoa quien me convenció de venir a Colombia. Cuando llegué el calor fue lo primero que me 'pegó' duro pero ya me acostumbré", dijo el extranjero.

La gente le dice el 'mariachi' Soto, que ya se está acostumbrando a la vida en esta ciudad. "El bocachico tiene un sabor saladito, pero prefiero el picante de mi país que el suero costeño, que le echan a todo".

'No sabía que el vallenato se bailaba'

Con sus 185 centímetros de estatura el defensa central paraguayo Ever Ismael Benítez Jiménez sobresale entre sus compañeros del Alianza Petrolera. El ex jugador del equipo 3 de Febrero, del fútbol profesional guaraní, dice que le ha dado duro los 35 grados de la ciudad.

"Estaba en el frío de Paraguay cuando un señor de Cali que me vio jugar me recomendó este equipo y acá estamos. El calor me pegó muy duro los primeros días, pero nos hemos ido acostumbrando", dijo Benitez, quien vive con el mexicano Jesús Soto en una oficina del estadio de béisbol de Barranca y que gana, como él, dos millones de pesos.

"En algunas oportunidades escuché en mi país vallenatos, pero nunca me imaginé que se bailara. Estoy tomando algunas clasecitas y ya no lo hago nada mal. Al igual que mi amigo mexicano también me gustó mucho el pescado, pero el suero no lo paso", admitió.

BUCARAMANGA