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Polémica por distribución del espacio en los desfiles marca antesala de Carnaval de Barranquilla

Después de extensos debates, la discusión la zanjó el Distrito, que hizo un reparto equitativo de las superficies en la que palcos, minipalcos, silleros y 'la gente de a pie' quedaron contentos.

31 de enero 2007 , 12:00 a.m.

El Personero Laurian Puerta, exigía más oportunidades para quienes no tienen los $140 mil que cuesta la entrada a los palcos.

Por su parte, la Fundación Carnaval de Barranquilla, afirmaba que los 'minipalcos' le reducían, según Puerta, el margen de visión a la gente de escasos recursos que quieren ver sin pagar, como en antaño.

Pero Carnaval que se respete no se queda en una polémica, la que siguió aún no termina. El motivo toca un asunto más intrínseco a las fiestas: la preservación del espíritu cultural y carnavalero de los grupos, danzas, comparsas, disfraces, y demás agentes.

La voz que se alzó contra la Fundación para reclamar lo que ella llama ausencia de una política de gestión que salvaguarde la autenticidad y tradición de la festividad, fue la de Lola Salcedo, quien lideró el equipo de investigadores que logró de la Unesco el reconocimiento para el Carnaval de, 'Obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad'.

"Estamos asistiendo a la extinción de unas expresiones culturales, debido a la excesiva comercialización", denunció Salcedo. Según su dicho, la no puesta en marcha del Plan Decenal de conservación cultural del Carnaval puede derivar en un reversazo en el reconocimiento de la Unesco.

No obstante, por los lados de la Fundación hay tranquilidad, Mireya Caballero, directora ejecutiva, desestima estas críticas y afirma que el Plan Decenal está en marcha con una responsabilidad compartida con el Ministerio de Cultura y el Distrito. "El ministerio giró $350 millones que tendrán como una de sus finalidades preservar las expresiones de Carnaval", dijo.

Uno de estos proyectos consiste en realizar un inventario en las poblaciones del Bajo Magdalena que contribuyen con las fiestas, e identificar músicos, cantadoras, bailadoras, y todos aquellos que ayuden a preservarlas como los fabricantes de instrumentos.

Luis Gómez, director administrativo de la Fundación, dijo que al Carnaval no se le pretende dar un toque 'gringo'. "No estamos en los años 40, la ciudad evolucionó y el cambio es una necesidad".

ROBERTO LLANOS RODADO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA