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Guillermo del Toro habla de su filme 'El laberinto del fauno', que tiene la bendición de Hollywood

"Se demora uno un chingón y sufre uno un chingón, pero alguien tiene que hacer las películas ¿no?", decía Del Toro durante la pasada entrega de los premios del Festival de Cine de Cannes.

27 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Lo hizo sonriendo con resignación, como si se sintiera un mártir del cine contemporáneo. En ese festival, su nueva película 'El laberinto del fauno' fue candidata a la Palma de Oro.

Satisfecho y, según él, con kilos de menos por el estrés del rodaje, en aquel entonces Del Toro defendía a capa y espada su propuesta fílmica "atrevida estéticamente", frente a los acartonados miembros de cualquier academia, de esos que miran con desprecio el género fantástico, incluyendo, claro, la de Hollywood, sin saber que habría de tener su bendición.

"La esencia del cine viene de lo fantástico. Ya lo de los premios es mucho más difícil. Para mí, la palabra académico tiene dos connotaciones: la una, de sabiduría; la otra, de terquedad. Uno no trabaja para convencer a una academia, porque el género fantástico exige darles vida a criaturas que no la han tenido antes y eso es una labor de creación muy profunda y minuciosa", aseguraba.

Bien podría decirse que esos eran otros tiempos, lejos del vendaval publicitario que le explotó esta semana con sus seis candidaturas a los premios Oscar, entre ellas, la de mejor película extranjera.

Ahora, le faltan las palabras para agradecer el reconocimiento no solo de los gurús de Hollywood, sino del público gringo: "Nunca imaginé que podría lograr todas estas candidaturas en una carrera tan competitiva como la de los Oscar. Estoy orgulloso de que haya conquistado al público estadounidense".

Del Toro es, además, miembro de la tripleta de 'niños genios' del cine mexicano que barrieron en los Oscar, junto a Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón, quien es además coproductor de El laberinto del fauno y que lo acompañó a Cannes. En aquella ocasión, cuando le preguntaron por la relación entre el cine de ambos, Del Toro, con su humor ácido de siempre, respondió: "la diferencia está en que a uno le gusta comer (él mismo, haciendo referencia a su notoria gordura) y al otro, follar (lanzándole el dardo a Cuarón por las escenas calientes de Y tu mamá también)".

Fantástica, aterradora, ¿qué es 'El laberinto del fauno'?

Para mí El espinazo del diablo o Cronos (otros de sus filmes) son películas más definibles dentro de un género, que esta última, que para mí, por sí sola, es un propio género. No es una película que encaje dentro del género del horror, pero tiene su imaginería, que también es propia en herencia de los cuentos de hadas. De hecho, El espinazo... era un experimento bastante más jalado de los pelos, que era mezclar un cuento gótico, de fantasmas, con la historia de la guerra civil española.

¿Es 'El laberinto...' también un cruce de propuestas estética e histórica?

El horror de la guerra y la paleta de colores y la angustia que retrata la película en algunos momentos evidencian una inspiración en esta etapa de la historia española. Cuando yo era un adolescente, con bastantes kilos menos, y mucha ilusión de hacer cine, muchas personas claves en la construcción de cultura cinematográfica en México eran españoles exiliados o hijos de exiliados. Además, el primer festival en el que participé fue en España, con un corto infecto llamado Geometría. Lo primero que me impresionó fue ver que daban tanto trago gratis en los festivales.

¿Cómo fue el rodaje de la cinta?

Fue muy tenso. Creo que perdí como tres kilos por semana, por eso ahora estoy hecho un figurín y me confunden con Brad Pitt en Babel (suelta una carcajada). Fue muy difícil de rodar, porque para mí era tormentoso el balance entre la construcción del mundo de la película, a nivel visual, y la propuesta que tenía con la cámara, de mantenerla como un personaje curioso, que se mueve de un lado a otro como un niño. Afortunadamente, el equipo técnico se portó de maravilla con la construcción de escenarios.

Usted mismo dibuja todas sus películas...

Sí y esa fue la parte complicada de El laberinto... porque no teníamos sino 12 semanas para preparar el rodaje. Así que dibujaba al tiempo el mundo 'uterino' de la fantasía de la niña y las líneas rectas y fuertes para el mundo real. Al mismo tiempo, el equipo tenía que ir transformándolo todo en maquetas reales.

¿Cómo es su relación con González Iñárritu y Cuarón?

Básicamente, nos enseñamos las películas, nos metemos en el cuarto de edición y nos decimos de manera brutal y sincera lo que nos parece y lo que no. Cuando le mostré El laberinto del fauno a González me dijo: 'te sobran diez minutos' e igual que cuando éramos estudiantes, nos pedimos una pizza repugnante y una comida china repugnante (siempre que yo trabajo hay comida, no se por qué) -más risas-, y mucha cerveza y le quitamos, en una noche, como nueve minutos. Lo mismo sucedió con Babel. Le dije: 'te sobran 15 minutos', pero 'El Negro' (así le dicen a González) apenas si le quitó tres. 

JIMMY ARIAS
REDACTOR DE EL TIEMPO

Así es 'El laberinto del fauno'

Ofelia es una niña muy tierna a la que gustan los cuentos de hadas. Su vida cambia de forma radical cuando su mamá se casa con Vidal, un brutal y violento oficial del ejército franquista, durante la Guerra Civil española. En la hacienda a la cual tiene que irse a vivir con su madre y su hermanito recién nacido, Ofelia descubrirá un mundo fantástico gobernado por un Fauno, que la somete a duras pruebas para nombrarla princesa de su reino. Se estrena el 2 de marzo.

El mundo fantástico de Guillermo del Toro

"Un bello y excitante cuento de hadas para adultos", dijo de 'El laberinto del fauno' el prestigioso crítico de cine Roger Ebert, del 'Chicago Sun Times'. Lo cierto es que la llegada de Del Toro (de 43 años) a la 'Meca del cine' no ha sido de la noche a la mañana, pues tiene una interesante carrera, fiel siempre a su devoción por el género fantástico. En Hollywood se ha mantenido en producciones ambiciosas como 'Hellboy', 'Mimic' o 'Blade II', en las que siempre demostró estar a la altura de la industria. En México, sus primeros pasos los dio en la TV con 'Hora marcada', una serie que también dirigió Cuarón.