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Entre copas

Mendoza, la capital suramericana del vino, es polo de desarrollo turístico en Argentina.

27 de enero 2007 , 12:00 a.m.

EL PLAN ES IR a tomar buen vino a las bodegas de la provincia de Mendoza, Argentina, hoy convertida en la meca suramericana del vino. El plan no puede ser mejor: kilómetros y kilómetros de viñedos a lo largo y ancho del imponente Cordón del Plata, en la gran cordillera de Los Andes.

La provincia de Mendoza, la región argentina que ostenta la mayor superficie de vid en Sudamérica, con 140.000 hectáreas,  se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos tanto para los amantes y conocedores de vino, como para los que apenas se inician en el placer que hiciera inmortal al dios Baco.

Un plan al cual se apuntan cada vez más colombianos que han empezado a descubrir un mundo nuevo a través de los que los mendocinos llaman "los caminos del vino". Son cuatro regiones -Luján de Cuyo, Maipú, valle de Uco y valle del Sur- por las cuales hay paseos programados que incluyen desde visitas a viñedos y bodegas -artesanales e industriales-,  hasta sesiones especiales de cata, comidas típicas mendocinas y asados. Un programa que puede hacerse durante una semana en la cual la experiencia del vino es vivida a plenitud. 

Cada cual puede escoger las bodegas a su gusto, pero la idea es recorrer los viñedos, ver los distintos modos en que crecen las parras, aprender a diferenciar las cepas, conocer el proceso de fabricación, participar en degustaciones y catas y, claro está, llevarse unas buenas botellas después de haber aprendido, a la hora del almuerzo, cuál vino es mejor con qué tipo de comida -maridaje-. Por ejemplo, el gran Mabelc mendocino con un buen asado de tira, insuperable.

¿Por qué Mendoza?

Buen vino y Mendoza son uno y el mismo concepto. Una marca única e inconfundible argentina para quienes desean descubrir la pasión, la mística y la  tradición de unas bodegas que han logrado un  lugar privilegiado en el mundo del vino. Única entre las regiones productoras de vino en el mundo, Mendoza, al pie de Los Andes, se caracteriza por sus diferentes alturas y por una temperatura que varía los grados necesarios entre el día y la noche para hacerla ideal para el cultivo de la vid, pues favorece la acumulación de componentes de aroma y sabor, y de polifenoles, responsables del color, cuerpo y estructura de los vinos.

CAMBIO visitó Terrazas de Los Andes, una bodega de Luján de Cuyo, especializada en viñedos de altura y en la elaboración de vinos super premium, donde sus enólogos descubrieron que la cepa Syrah da sus mejores frutos a 800 metros sobre el nivel del mar; la Cabernet Sauvignon a 980, la Malbec a 1067 y la Chardonnay a 1.200.

Terrazas de Los Andes es una bodega que conserva el espíritu de la edificación original porque preservaron elementos que fueron acondicionados para su utilización. Los visitantes pueden hospedarse en un hotel dentro de la bodega, donde las habitaciones corresponden a cada una de las cepas. Por ejemplo, Merlot o Pinot Noir.

En la bodega como tal, las paredes de ladrillo hacen aún más evidente la antigüedad del edificio, que contrasta con los modernos e industriales tanques de acero inoxidable que sirven para el proceso de la vinificación y conservación de los espirituosos licores. Un lugar sagrado que ofrece la insuperable experiencia de comprobar el proceso.

Pero Terrazas es sólo una las más de 70 bodegas que tiene Mendoza. Y visitarlas es uno de esos programas que bien vale la pena. Varias agencias de viajes colombianas la incluyen como destino específico, pues cada vez más colombianos han descubierto que no hay nada más placentero que la pasión por el vino.  

 

HISTORIA DE TERRAZAS

A mediados de los años 50, Renaud Poirier, director de enología de Moët & Chandon en Francia, encontró en Mendoza nuevos espacios para el negocio del vino. Fue así como optó por la restauración de una antigua bodega de estilo español, en Luján de Cuyo y en 1960 fundó Chandon Argentina para la producción de espumantes. Fue en el inicio de los años 90, luego de décadas de estudio, que nació Terrazas de Los Andes, el "vino número uno de Argentina", según el Wine Spectator Top 100.