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Ocho no son suficientes

Los precandidatos del Partido Demócrata prendieron motores en la carrera por la presidencia de EE.UU.

27 de enero 2007 , 12:00 a.m.

No hay noche en la que los noticieros dejen de referirse al tema, ni día en el que los grandes periódicos le dediquen páginas y páginas. Con ocho aspirantes oficialmente en la piscina, y otros dos que lo están pensando, la carrera por la candidatura del Partido Demócrata amenaza con ser una de las más interesantes de las últimas décadas. En primer lugar, porque entre los primeros lanzados se encuentran una mujer y un afroamericano: Hillary Clinton, ex primera dama y senadora por Nueva York, y el senador por Illinois Barack Obama. Y en segundo lugar, porque ninguno de los dos es un aparecido y sus opciones no son de poca monta.

Entre ambos, la cosa está que arde. La mecha se encendió el 16 de enero, cuando Obama anunció que había dado el primer paso de quienes ponen en marcha una campaña hacia la Casa Blanca: la formación de un comité exploratorio. La idea, dijo el senador de 45 años, es lograr "una manera distinta de hacer política", pues según él ésta "se ha vuelto tan amarga y tan partidista, tan dependiente del dinero y de las influencias, que ya no podemos solucionar los problemas del país".

Hillary tomó atenta nota del asunto y pisó el acelerador. Primero escogió cuidadosamente la fecha -fue el sábado 20 de enero, tres días antes de que el presidente George W. Bush pronunciara ante el Congreso su discurso sobre el Estado de la Unión-. Y aparte de eso decidió hacer el anuncio en su página de Internet, desde donde hará buena parte de su campaña. Hillary dijo que allí establecería "una conversación" con los internautas, que al día siguiente le empezaron a hacer preguntas.

Pero a pesar de que en las primeras de cambio Hillary Clinton y Barack Obama acaparan titulares, el camino hacia la candidatura será largo y tortuoso. A finales de la semana pasada, seis candidatos más se habían lanzado bajo el paraguas demócrata. En la lista se encuentran el brillante ex candidato a la vicepresidencia John Edwards, el ex gobernador de Iowa Tom Vilsack, el representante de Ohio Dennis Kucinich, el ex senador Mike Gravel, el gobernador de Nuevo Mexico Bill Richardson -hijo de una mexicana-, y los senadores Christopher Dodd y Joseph Biden.

Y los que faltan

El listado podría incrementarse. Algunos creen que falta el general retirado Wesley Clark, mientras que otros apuestan su fortuna a que la gran sorpresa la dará el ex vicepresidente Al Gore, quien en 2000 perdió con Bush por un puñado de votos en Florida y luego dirigió el documental An inconvenient truth (Una verdad incómoda), que ha dado mucho de qué hablar. El senador John Kerry, derrotado por una nariz en los comicios pasados, advirtió el miércoles pasado que presentará nuevamente su nombre.     

El caso, sin embargo, es que a un año y 10 meses de las elecciones Hillary le gana la contienda a Obama. Según la encuesta más reciente de ABC News y The Washington Post, la senadora cuenta con un 41% de apoyo, seguida por el dirigente de Illinois con un 17%. Los otros no pintan nada de momento. ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de Hillary y Obama?

La fortaleza de Hillary es la experiencia. Con un pasado académico envidiable -ha sido una de las mejores abogadas de la Universidad de Yale-, esta mujer de 59 años estuvo ocho de primera dama, donde batalló sin éxito por un sistema de seguridad social. Al salir de allí, y tras padecer el escándalo de Monica Lewinsky, fue elegida senadora por Nueva York. Se la considera genial para conseguir plata -en el banco tiene 14 millones de dólares- y además está casada con el político más carismático del planeta: Bill Clinton.

Pero medio país la odia. O, para ser más precisos, el 44% de los ciudadanos, de acuerdo con el sondeo del Post y la ABC. Unos no le perdonan haber votado a favor de la guerra en Iraq, algo de lo que se ha arrepentido por saber lo que sabe ahora, según ha dicho. Otros la tildan de arribista interesada, incapaz de pedir el divorcio por aferrarse al poder. Hay quienes la acusan de incluso de lesbianismo. Las librerías están repletas de libros que la critican, entre ellos el de Dick Morris, ex asesor político de su marido.

Obama tiene a favor su propio origen. Hijo de un keniano negro que criaba cabras y de una granjera de Kansas, llegó a ser el primer afroamericano que dirigió un diario estudiantil de Harvard. Es muy elocuente, se opuso a la guerra y lleva dos años en el senado. Pero tiene en contra un grupo conservador que lo acusa de haber estudiado de joven en Indonesia en una madrassa (escuela islamista radical) y que no tolera que él haya admitido en un libro autobiográfico que probó las drogas en su juventud.

Las aguas demócratas están movidas. Y lo estarán aún más cuando se acerque la hora de enfrentarse al candidato republicano, si alguno alcanza a llegar a esa instancia, pues deberán salvar un obstáculo adicional: que Hillary sería la primera presidenta mujer, y Obama el primer presidente negro, algo que millones de estadounidenses no están dispuestos a tolerar ni en pintura.

El lado republicano

Aunque en las toldas del Partido Republicano la campaña no está tan agitada, la marea empieza a subir poco a poco. De momento hay nueve candidatos, entre los cuales los de mayor opción son el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que redujo la inseguridad de la ciudad y que se fajó durante los atentados del 11 de sepitiembre, y el senador por Arizona y muy respetado veterano de la guerra de Vietnam John McCain. Giuliani parece la mejor carta para el partido. Si bien McCain está muy posicionado, los últimos sondeos revelan que sólo el ex alcalde podría derrotar a Hillary Clinton o a Barack Obama.