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El historiador Eduardo Posada Carbó sale al rescate de las instituciones cuestionadas

En su nuevo libro 'La Nación Soñada', el columnista de EL TIEMPO y profesor de Oxford, desvirtúa los retratos de que "Colombia es un país asesino".

23 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Carbó sostien que se deben fijar responsabilidades individuales, porque criminalizar a toda la nación por un delito, libera a los verdaderos culpables.

El nuevo libro de Posada Carbó es un esfuerzo de este historiador barranquillero, residente en Oxford (Inglaterra) desde hace 15 años, por rescatar 'instituciones' desdeñadas por un gran número de colombianos (la mayoría de ellos muy prestante), que a fuerza de repetir sus 'verdades' en obras literarias, artes plásticas y periódicos -según el escritor- las han satanizado tanto que han extendido sobre la nación entera una especie de culpa colectiva.

El libro que Posada presentó esta semana en Bogotá, con el sello de editorial Norma, tiene, según sus propias palabras, dos propósitos fundamentales: "Controvertir el arraigado estereotipo que identifica nuestra nación solo con la guerra y la violencia" y "reivindicar las tradiciones liberales y democráticas del país, y sugerir en ellas los valores que han indicado, con marcada insistencia histórica, el curso de la nación soñada".

¿Un país asesino?

Lo primero que Posada trata de desvirtuar es que Colombia sea "un país asesino", como destacados intelectuales lo han sugerido de muchas maneras y durante tantos años. En su análisis de este tema el escritor recogió decenas de citas de ex presidentes, jerarcas católicos, escritores y dirigentes políticos, que en diversas oportunidades utilizaron la primera persona en plural (nosotros) para responsabilizar a toda la nación de un crimen en particular.

Esta manera de ver los hechos no es compartida por Posada, quien considera que una manera de comenzar a explicar la violencia en Colombia es determinar responsabilidades individuales en cada crimen. "No se puede criminalizar a la nación entera", asegura.

"La identificación de los responsables tiende a ser con frecuencia equívoca, en sentencias que a ratos confunden a la sociedad con el sistema y sus dirigentes", dice el autor. En otras palabras, asegura que prolifera "un lenguaje que criminaliza al conjunto social, mientras libera a los aesinos".

El historiador también sale en defensa de la experiencia democrática liberal colombiana, tan cuestionada por sectores radicales. "La reivindicación de esta tradición liberal cumple también el propósito -dice Posada- de revalorar aspectos centrales de nuestra cultura política que, no obstante sus evidentes manifestaciones, han sido ignorados o despreciados en décadas recientes, mientras se identificaba la nación de manera prioritaria y casi exclusiva con la violencia". Aun cuando, advierte, "reconocer una tradición no significa glorificarla".

En medio de sus reflexiones históricas, matizadas con sólidas argumentaciones y citas de pensadores políticos de todos los tiempos y de diversas corrientes filosóficas, el autor hace confesiones que muestran su evolución. En Oxford, Posada revisó muchos conceptos acariciados en su natal Barranquilla, en sus tiempos de universitario. Como el de la descentralización.

Se queja de que en Colombia hay más obsesión por limitar el poder central que por poner frenos a los poderes locales, que según él "son fuentes de peores abusos".

"Estamos aprendiendo, a costos muy elevados, que otros poderes -los de las mafias del narcotráfico, la guerrilla o los paramiltares- pueden ser más opresivos que los del Estado", dice.

Y también defiende el sistema electoral, señalado por muchos políticos e intelectuales, como uno de los males principales de la democracia colombiana.

"De ninguna manera quiero insinuar la existencia de una cultura electoral óptima. Pero es un error abordar las reformas que exige el perfeccionamiento de la democracia ignorando el significado de sus tradiciones y conquistas".

Posada, abogado de la Universidad Javeriana de Bogotá, Doctor en Historia Moderna de la Universidad de Oxford y profesor invitado de universidades de Chile, España, Inglaterra, Portugal y Estados Unidos, presentó esta semana en Bogotá su obra, editada por Norma desde finales del año pasado.

Así piensa Posada

"Importa reconocer un nuevo panorama intelectual, hoy más prometedor para la democracia liberal en Colombia".

"Cualquier intento por corregir estos cuadros que criminalizan a toda la nación tropieza con un clima de opinión escépitco y hostil".

Un repaso de las tradiciones democrático-liberales colombianas conduce a preguntar por qué su desprecio".
Eduardo Posada Carbó, historiador.