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No lloren por ella

Desde España, Isabel Perón dice que cuando gobernó fue "una figura decorativa" en Argentina, pero eso no la exime de las acusaciones.

22 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Desde hace dos semanas, Argentina ha vuelto a ver los fantasmas del pasado. Los años de la represión se tomaron nuevamente los titulares de prensa cuando un juez decidió dictar orden de captura internacional contra María Estela Martínez, tercera y última esposa de Juan Domingo Perón, por su presunta responsabilidad en la muerte de un activista. Isabel Perón, como se la conoce mejor, fue detenida por unas horas en Madrid, donde vive, pero su situación puede complicarse.

La historia empezó cuando el magistrado Raúl Acosta, que despacha en San Rafael, en la provincia de Mendoza, le envió a la Interpol un oficio para solicitar la orden de captura internacional contra Isabel. Según él, un decreto dictado en octubre de 1975, cuando ella era Presidenta, dio pie a que las fuerzas armadas capturaran el 25 de febrero de 1976 al joven Héctor Aldo Fagetti, quien desapareció desde entonces. El decreto permitía "la intervención de las fuerzas armadas en la ejecución de operaciones militares a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos".

La orden de Acosta fue cumplida al pie de la letra en España. Varios agentes llegaron hasta la casa de Isabel Perón, que desde 1981 vive en Villanueva de la Cañada, un suburbio al oeste de Madrid, y la condujeron hasta la Audiencia Nacional. Allí fue interrogada por el juez Juan del Olmo, quien la dejó libre con la condición de que se presente cada dos semanas. Entre tanto, la justicia argentina ha pedido la extradición de Isabel.

Para ella, el tema no es fácil. A la orden de captura de Acosta se sumó luego la de otro juez, Norberto Oyarbide. Ambos consideran que el decreto firmado por la viuda de Perón dio pie a que hiciera desastres la temible fuerza parapolicial denominada Alianza Anticomunista Argentina, llamada por todo el mundo como la Triple A y creada por José López Rega, un todopoderoso ministro de Perón apodado El Brujo. Fuera de eso, el presidente Néstor Kirchner, que es peronista, se ha lavado las manos en este embrollo. Y el diario Clarín, el de mayor circulación nacional, ha pedido que no haya impunidad, exigiendo que las investigaciones "no se conviertan en arma política".

Isabel Perón, de 75 años, conoció a su marido en la década de los 50 en Panamá, cuando ella era bailarina de un cabaret. Lo ayudó a regresar a la Argentina y fue su Vicepresidenta. Cuando él se enfermó y murió, ella gobernó durante 20 meses hasta que en 1976 los militares la derrocaron. Su gobierno dejó mucho qué desear. Isabel ha alegado que está enferma del mal de Graves-Basedow, que sufre periodos de descontrol y que cuando firmó el decreto era una "figura decorativa" del régimen. Esto último puede ser cierto, pero no la exime de responsabilidad.