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El gran golpe

El hallazgo de más 60 millones de dólares en sofisticadas caletas, puede marcar el fin de la organización de Juan Carlos Ramírez, 'Chupeta'.

22 de enero 2007 , 12:00 a.m.

María Rubiela Lozano, una menuda mujer de 42 años, conocida como La Mona, fue clave para que la Policía descubriera la semana pasada en Cali cuatro caletas que sumaban más de 60 millones de dólares, de propiedad de uno de los narcotraficantes más buscados del norte del Valle, Juan Carlos Ramírez, Chupeta, ocultas en casas modestas para no llamar la atención. 

Los investigadores se habían trasladado de Bogotá a Cali a mediados de diciembre porque tenían información valiosa sobre las actividades non sanctas que Lozano hacía para el narcotraficante. Además, en octubre, dos personas que viven en EE.UU. les habían aportado datos importantes sobre la forma como la organización de Ramírez negociaba grandes cargamentos de droga con destino a México, Estados Unidos y España, y pistas sobre algunos lugares de Cali donde, desde 2005, recibían la plata de la droga que enviaba la gente de Chupeta con personas encargadas para el efecto.  

Con esta información a la mano, los  investigadores de la Dijín dieron los primeros pasos y al poco tiempo se dieron cuenta de que iban por buen camino, pues  empezaron a recibir de nuevos informantes indicaciones más precisas sobre dónde y cómo el narcotraficante escondía el dinero. Fue entonces cuando el nombre de María Rubiela Lozano volvió a aparecer. 

Los  investigadores se dedicaron a monitorearla día y noche, y en poco tiempo descubrieron que no sólo era la persona a quien Chupeta le confiaba la custodia  del dinero, sino la propietaria de por lo menos cinco casas donde, según los informantes, estaban enterradas las caletas.

Los agentes de la Dijín montaron un operativo de control permanente sobre las residencias y descubrieron cómo en una de ellas, en la calle 50B con carrera 53 en el barrio Nueva Tequendama, entraban y salían con maletines decenas de personas. Pero, además y para sorpresa suya, se dieron cuenta de que algunos uniformados de la Policía de Cali visitaban las viviendas y sostenían trato amistoso con su residentes. Un poco más de investigación los llevó a descubrir que la casa servía como punto de tránsito de buena parte del dinero. "Nos dieron información de que en esa casa La Mona distribuía millonarios recursos a las personas que trabajaban para Chupeta -le dijo a CAMBIO uno de los investigadores-. Es probable que los uniformados que iban allí recibían dinero como parte de un trabajo que realizaban para los narcotraficantes. Eso está en investigación".

Sólo faltaba que les dieran la orden de allanar la vivienda, orden que recibieron el sábado 13 de enero. Cuando ingresaron a la casa, los investigadores de la Dijín  descubrieron que allí una pareja escondía, tras una pared falsa de la cocina,  15,5 millones de dólares cuidadosamente empacados en bolsas plásticas.

Más caletas

Mientras los oficiales de la Policía que conducían la operación daban un parte de victoria a sus superiores y la noticia era difundida por los medios, tres informantes revelaban las direcciones de otras casas donde había caletas con más dinero. Sin embargo, antes de dar con otra de las cuatro caletas descubiertas la semana pasada, otro golpe dio motivos para celebrar.

El lunes 15, la Dijín capturó en una finca del Dovio, Valle, a Eugenio Montoya Sánchez, hermano del narcotraficante Diego Montoya León, Don Diego, otro de los hombres más buscados por EE.UU. y la Interpol.  Un golpe más al corazón de los narcotraficantes del norte del Valle. 

El martes 16, en una casa del barrio Vipasa, los agentes encubiertos de la Dijín descubrieron la caleta más grande, gracias a que durante el seguimiento hecho el lunes detectaron la presencia de una mujer con las características de La Mona. Ocuparon la vivienda en la madrugada y allí la encontraron con tres personas más. Cuado los agentes de la Dijín preguntaron por la ubicación de la caleta, aseguraron que no sabían de qué les estaban hablando.

Sin embargo, los oficiales que encabezaban el operativo se dirigieron a una habitación de la planta baja y ordenaron a los agentes romper el piso. No fue fácil pero tras horas de trabajo con sondas y sofisticados aparatos, encontraron una caleta con mucho más dinero que el descubierto días antes. Revisaron el contenido y encontraron una hoja con datos sobre la fecha en que había sido enterrada: "Caja casa norte contó y revisó auditoría, mayo 26/05".

Los uniformados comenzaron a contar la plata y  horas más tarde, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el director de la Policía, general Jorge Daniel Castro, anunciaron el hallazgo hecho por agentes de la Dijín: 18,9 millones de dólares, que se sumaban a los 15,5 millones hallados días antes.

No fue el último hallazgo. Poco después el país conoció otra buena noticia:  un grupo de oficiales que inspeccionaba una casa en el barrio La Merced, al norte de Cali, había encontrado 19,7 millones de dólares camuflados en una pared de un baño.  Y el miércoles 17,  apareció una caleta más que sumó aún más puntos  a la lucha contra el narcotráfico: 312 kilos de oro representados en 297 láminas, 12 lingotes y 178 monedas, cuyo valor está calculado en seis millones de dólares.

"Los agentes tenían la orden de verificar siete sitios asociados con la mafia y de ellos cuatro arrojaron positivos, lo que indica que golpeamos una de las estructuras más grandes del narcotráfico en el Valle, la de Ramírez Abadía -dijo el general Óscar Naranjo, director de la Dijin-. El país debe sentirse gratificado porque las autoridades no han perdido la lucha contra este flagelo como algunos creían". Así cerraba un nuevo capítulo de la pelea contra los narcotraficantes del Valle.

Con pie firme

Al final de la semana y tras el desconcierto por las características técnicas de las caletas y la magnitud de lo que guardaban, la opinión se debatía entre aplaudir a la Dijín de la Policía por el descomunal golpe propinado a la organización de Juan Carlos Ramírez, Chupeta, o alarmarse por la cantidad de dinero y oro acumulados al punto de reflexionar qué tan fuerte sigue el negocio del narcotráfico.

La verdad es que el narcotráfico sigue fuerte, como lo ha estado por más de un cuarto de siglo y como seguramente lo estará por varias décadas más, a menos de que el mundo decida reflexionar sobre los pobres resultados de una guerra imposible de ganar y que quizás no sería necesaria si los Gobiernos acordaran legalizar la producción, el comercio y el consumo de las drogas prohibidas. Pero como el escenario de la legalización parece aún muy lejano, a un país como Colombia no le queda por ahora más opción que seguir adelante combatiendo los carteles.

En esa medida, el mundo se ha sacrificado como Colombia. De ahí que, más allá del debate sobre la inviabilidad de acabar con el narcotráfico por la vía represiva, resulte imperioso reconocer que el descubrimiento de las caletas es un triunfo muy importante que, de paso, revela que las cosas no van del todo bien para el cartel del norte del Valle, el mayor del país tras la desaparición de las organizaciones de Cali y Medellín.

Para empezar, semejante cantidad de dinero guardada en efectivo, más los lingotes de oro, demuestran que para personajes como Chupeta no siempre les es fácil lavar sus activos y ponerlos a circular en la economía formal. En segundo lugar, el hecho de que dicho hallazgo haya sido el fruto de labores de inteligencia, infiltración y delación, apunta a que la organización encabezada por Chupeta no está del todo sólida y que se ha roto la ley del silencio. Y por último, no hay duda de que estas cantidades le van a hacer falta a este capo para pagar su nómina, sus sobornos y otros gastos para su protección y su negocio, algo que ojalá contribuya a su pronta captura.

'EL CHINO'

El golpe a la organización de Juan Carlos Ramírez, Chupeta, no significa sino un paso más en la lucha contra los narcotraficantes del norte del Valle. Ahora las autoridades continúan las investigaciones con información aportada por John Robert Mina Angulo, El Chino, jefe de las milicias urbanas del frente Manuel Cepeda Vargas de las Farc, capturado el 13 de diciembre en el barrio Lourdes, de Palmira, un hombre que puede aportar información valiosa para desmantelar otros grupos de narcotraficantes en Cali y Buenaventura.

Según informes de Inteligencia, El Chino era uno de los hombres más importantes de la estructura Farc-narcotráfico en Cali y Buenaventura, una especie de Rambo criollo protagonista de hechos atroces. Era tal su poder, que el mismo día de su captura y en presencia de los altos mandos militares y del Fiscal General, desmovilizó a 40 de sus hombres, ordenó suspender extorsiones y desactivó un atentado terrorista contra el puente de Juanchito, en la vía Cali-Candelaria. "Ustedes me ayudan y yo les ayudo a desmantelar no sólo redes de las Farc, sino que les cuento los más íntimos secretos del narcotráfico en el Valle -dijo El Chino en la reunión-. Yo conozco todo lo que aquí se mueve y cómo los políticos en este departamento están entregados a los grupos ilegales".

Las autoridades entendieron que no estaban ante un guerrillero de poca monta y prometieron darle un compás de espera para que empiece a colaborar con la Justicia. Por eso no se descarta que con su ayuda las autoridades puedan seguir dando golpes letales a las organizaciones criminales del occidente colombiano.