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Es insuficiente el pie de fuerza para combatir incendios forestales en Boyacá

En lo que va corrido de este año, 18 de ellos arrasaron con más de 100 hectáreas de vegetación nativa en cuatro municipios. El departamento solo cuenta con un bombero por cada 9.600 habitantes.

18 de enero 2007 , 12:00 a.m.

De los 123 municipios que tiene Boyacá tan sólo nueve cuentan con cuerpos de bomberos voluntarios, unos 150, que deben enfrentar más de 800 emergencias en el año, de las que al menos el 45 por ciento corresponden a incendios forestales de diferentes proporciones (en el 2006, solamente en Tunja, atendieron 71, de 165 emergencias, sin contar médicas y accidentes de tránsito).

Esta débil capacidad de reacción es una de las causas por las cuales en los últimos tres años las conflagraciones han ocasionado la pérdida de unas 2.500 hectáreas de bosques y capa vegetal, que tardarán más de 250 años en recuperarse.

En algunos municipios no existen bomberos debidamente equipados

"La ley 322 (también la 241) es muy clara al respecto: el organismo de socorro o en su defecto, una brigada, son de obligada permanencia y deben ser operativos en las entidades territoriales", precisa el capitán Bayardo Roa, comandante del Cuerpo de Bomberos de Tunja, quien advirtió que todos los organismos de socorro están en alerta debido a que se pronostica un largo verano.

La mejor medida para prevenir incendios es la vigilancia y la colaboración ciudadana

Las quemas, incluso las controladas, están prohibidas. Se debe evitar el uso de fogatas. Pero si el fuego se produce, explicó Roa, lo más importante es que haya inmediata reacción de las brigadas para impedir que las llamas se propaguen.

"Muchas veces, por esta razón, los equipos con maquinaria llegan cuando el fuego es incontrolable", precisó Roa.

Graves pérdidas y daños por imprevisión

Un ejemplo reciente del gran riesgo que representa no tener bomberos, ocurrió el 31 de diciembre y primero de enero pasados, en Sotaquirá, donde al menos unas cinco hectáreas de bosque, en el sector de Chonquirá-Gaunza, se quemaron. 

La rápida reacción de la policía y un grupo de voluntarios impidió que la conflagración tomara proporciones incontrolables, al igual que el viento suave. "Pero si el viento se hace fuerte o esperamos a que llegaron los bomberos de Tunja, Duitama o Paipa, a los que se les pidió ayuda, esto se hubiera convertido en un infierno", dijo Saúl Osman, coordinador del grupo de voluntarios.

Hasta ahora los incendios ocurridos este año no se han salido de control, pero las predicciones del Ideam hacen temer un largo verano y por ello el riesgo de fuego en zonas rurales altas es bastante alto, según el Crepad, que declaró la alerta amarilla.

En el 2004 más de 400 hectáreas del páramo de El Rabanal, en jurisdicción de Samacá, que no tiene cuerpo de bomberos, fueron pasto de las llamas. La emergencia demandó la intervención de unas 500 personas durante 10 días.