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Mancuso admitió responsabilidad en asesinato de alcaldes para extender dominio de paras

16 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Concretamente, Mancuso dijo que el Sur de Bolívar ordenó los asesinatos de los alcaldes Henry Tafur, de San Martín de Loba, y Carlos Quiroz, de San Jacinto; mientras que en Norte de Santander estuvo detrás de los asesinatos del ex alcalde de Cúcuta Pauselino Camargo y del concejal de Tibú Bernabé Sánchez.

También admitió que ordenó acabar con la vida del alcalde de Tierradentro (Córdoba) Héctor Acosta.

Estos crímenes coinciden con la expansión que hicieron las autodefensas entre 1997 y el año 2000 para apoderarse del Sur de Bolívar y Norte de Santander para crear un corredor que les permitiera conectar su zona de influencia: los departamentos de Córdoba y Sucre, con la frontera con Venezuela.

La toma de esta región implicó controlar una vasta región con explotación de oro e hidrocarburos y varias hectáreas de cultivos ilícitos.

En el Sur de Bolívar se encuentra la Serranía de San Lucas, donde ejerció una marcada influencia el Eln, al punto que en 1999 logró aterrizar un Fokker de Avianca con 46 pasajeros para realizar un secuestro masivo.

Además, la zona conecta a los departamentos de Antioquia, Córdoba, Sucre, Bolivar y Santander.

La secuencia de los crímenes

El primero fue contra el alcalde de San Jacinto, Carlos Quiroz, el 6 de noviembre de 1997, tan solo unas semanas después de su elección.

Una de las razones de su asesinato sería la cercanía que las autodefensas le atribuían a Quiroz con el Eln. De hecho, sus hermanos Freddy y Guillermo también fueron víctimas mortales de las autodefensas.

Tan solo un año después, las autodefensas asesinaron a Henry Tafur, alcalde de San Martín de Loba. El hecho, ocurrido el primero de noviembre de 1998, ocurre en el año en que se empiezan a disparar los índices de violencia en el Sur de Bolívar.

Los datos del Observatorio del Programa de la Presidencia de la República para los Derechos Humanos indican que entre 1990 y el 2000 se presentaron 137 asesinatos de impacto en la zona, pero de estos unos 105 sucedieron después de 1998, año en que comenzó la ofensiva de las Auc.

Esta operación se presentó justo cuando el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana anunció la posibilidad de crear una segunda zona de despeje en el Sur de Bolívar, para iniciar conversaciones con el Eln.

La expansión de las autodefensas llegó a Norte de Santander en 1999. En su camino, asesinaron al concejal de Tibú Bernabé Sánchez, el 30 de agosto de ese año en La Gabarra. Después, el 2 de febrero de 2000, acabaron con la vida del ex alcalde Pauselino Camargo, un ex sacerdote a quien creían cercano al Eln.

La expansión estaba completa: con la toma del Sur de Bolivar y la llegada de Norte de Santander, formaron un corredor de salida para movilizar cultivos ilícitos y conseguir insumos para la producción de droga a precios más bajos en la frontera con Venezuela.

Además, comenzaron la infiltración del poder local, como lo denunció en su momento el senador Gustavo Petro.

Las Auc también se apodearon en Norte de Santander de 25 mil hectáreas de hoja de coca, que antes se disputaban el Eln y las Farc, y bloqueron el acceso de este grupo guerrillero que avanzaba desde Arauca hacia ese departamento.

El crimen contra Héctor Acosta, alcalde de Tierralta (Córdoba), asesinado el 20 de febrero, tiene una razón diferente: el incumplimiento de compromisos que se le habían fijado al mandatario local, para que los 'paras' tuvieran participación en los recursos de ese municipio.

En ese momento, el modelo de dominio paramilitar ya se había consolidado. La fase siguiente era apoderarse de los recursos municipales e iniciar una mayor influencia en el Congreso.