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Aportes de Transmilenio a la calidad de vida de los bogotanos, también son reconocidos

La ciudad estuvo el lunes en la primera página de 'El País', el diario más importante y con mayor tirada de España, en un artículo sobre ciudades ejemplares por sus aportes al medio ambiente.

15 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Bajo el título de 'Las ciudades verdes piden paso', la nota explica proyectos que mejoran la calidad de vida en algunas urbes, como Friburgo, Vancouver, Malmoe (Suecia) y Bogotá.

El contexto que une a estas ciudades es el World Urban Forum (Foro Urbano Mundial), que se celebró en Canadá el año pasado. La ONU, organizadora del evento, señaló al 2007 como el año en que por primera vez la población urbana superará a la rural, con el consecuente aumento de problemas como la contaminación, los trancones y los cinturones de miseria, pues la mayoría de los pobres habitan en las ciudades.

Bogotá y su sistema de transporte

En un panorama tan sombrío, brillan los proyectos que avanzan en contravía. Bogotá lo hace sobre ruedas, montado en el TransMilenio.

El texto que destaca al TransMilenio ocupa media de las dos páginas del artículo y se titula: ¡Los buses circulan!

La nota comienza con el caso de María, que ahora tarda 55 minutos en ir de Usme al norte de Bogotá; en el mismo trayecto se demoraba antes más de dos horas. Y cuenta que ahora, con el TransMilenio, cada viajero ahorra 33 minutos diarios de media.

Ya "cubre 23 por ciento de la demanda de transporte público" y "la meta es mover el 80 por ciento en el 2030", dice el artículo, firmado por Pilar Lozano, corresponsal en Colombia.

El texto destaca que aunque en TransMilenio se presentan robos, en general, el sistema es seguro y cómodo para los discapacitados en sillas de ruedas y madres con carritos de bebés. Subrayando, además, que "articuló una ciudad fraccionada entre el norte rico y el sur pobre".

Algunos inconvenientes

No todo, sin embargo, es color de rosa. El artículo menciona algunas críticas de sus detractores: los altos costos, el protagonismo del cemento sobre las zonas verdes, los puentes metálicos que rompen la armonía de la ciudad, etc.

"Quejas -dice la nota- que aumentan por las largas esperas: en algunas troncales ya no caben más autobuses y por eso siempre van atestados; además, los alimentadores son pocos y, como comparten vía con el tráfico normal, avanzan a paso lento".

También se advierte de cómo Bogotá ha sido incapaz de lograr un sistema de transporte público unificado y, en buena parte, porque "los empresarios de transportes tienen gran poder político".

Por eso, concluye 'El País', "mientras se logra el acople de los dos sistemas, Bogotá seguirá moviéndose, a dos velocidades: la que va rápido y de manera segura por los corredores de TransMilenio y la que se moviliza de manera lenta en el sistema tradicional, donde es posible tomar o bajarse de un autobús en la mitad de una calle y donde se viaja sin respetar las normas por la llamada guerra del centavo".

JUANITA SAMPER OSPINA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MADRID