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"Colombia necesita una gran reforma política", dice el vicepresidente Francisco Santos

Propone un amplio debate nacional sobre las enmiendas que se implantarían. Se trata de blindar la política contra la influencia del paramilitarismo, la guerrilla y el narcotráfico.

13 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Propone también un diálogo de los partidos para acordar un blindaje a las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes.

¿Primer propósito para el 2007?

Consolidar lo que se ha hecho. No hay que inventar grandes cosas: sólo hay que mantener el rumbo que iniciamos hace cuatro años.

¿Y qué hacemos con nuestros vecinos? Hace 4 años teníamos dolores de cabeza con Venezuela. Ahora también con Ecuador y Nicaragua...

Yo no diría que son vecinos que producen dolores de cabeza; simplemente son diferentes frente a la manera de gobernar. Somos absolutamente respetuosos de la soberanía de cada nación.

¿El socialismo que anuncia el presidente Chávez podría amenazar a Colombia?

No veo por qué; cada gobernante hace lo que cree mejor para su pueblo. Si me pregunta por las relaciones bilaterales tenemos unos acuerdos de integración que están vigentes, estamos trabajando con el presidente Chávez en firmar un acuerdo comercial bilateral y eso nada tiene que ver la independencia que cada gobierno tiene para manejar su economía. Hay que continuar trabajando con el Presidente Chávez como lo hemos hecho estos cuatro años; con consideración y respeto. Nunca logramos hacer tantas cosas con Venezuela como se han podido hacer con él.

¿No le preocupa que los gobiernos de Venezuela, de Bolivia y ahora con Nicaragua y Ecuador, tengan una posición política antagónica a la de Colombia?

No, son estilos de gobierno diferentes pero que tienen la misma misión; el bien común. No olvide la reflexión del líder chino Deng Xiaoping: "No me interesa de que color sea el gato, siempre y cuando atrape ratones".

¿Considera superado el incidente con Ecuador?

Sí. Más que un tema de acabar con la coca en la frontera, es un tema de seguridad nacional; tenemos claro que debemos tener todas las herramientas disponibles para poder combatir a las Farc. El mecanismo acordado para controlar, inspeccionar e investigar, deja satisfechas las posiciones de los dos países.

En E.U., los demócratas acaban de anunciar que son partidarios de extender el Apdea, lo que se ha interpretado como una manera de anticiparse a una eventual negativa al TLC....

No. Al contrario, creo que dentro de toda la geopolítica de América latina, el TLC con Colombia se vuelve ahora más importante que nunca.

¿No teme que la negativa del presidente Bush a consultar a los demócratas, cuando negociaba el TLC, podría colocarlos contra el tratado?

No puedo calificar la manera como el Presidente Bush manejó esta situación. Nosotros negociamos con Estados Unidos. No con el Presidente Bush.

¿La gran alianza de Colombia y E. U., podría perjudicarnos con los vecinos?

No. Al contrario, fíjese que el trabajo que hicimos para la prolongación del Aptdea benefició a Bolivia y Ecuador.

¿Qué le ha parecido la acción de investigación de la Corte Suprema sobre vínculos de altos dirigentes de la política con el paramilitarismo?

Primero, por primera vez un gobierno le mete mano al tema paramilitar; ese problema viene desde hace 20 años y nunca nadie había hecho nada al respecto; este gobierno los desmoviliza y establece la ley de justicia y paz. Cuando se desintegra una organización de semejantes dimensiones, se comienzan a conocer todas las cosas y es en esa dirección en que está trabajando la Corte. Ojalá se llegue hasta el último eslabón de la cadena. Tanto el Presidente como yo estamos absolutamente tranquilos porque no tenemos ni un milímetro de rabo de paja y porque sabemos que aquí lo que se está haciendo y lo que hay que hacer es recuperar el poder institucional del Estado en todas las regiones. El gobierno le da todo el apoyo a la Corte Suprema...

¿El gobierno teme que esas investigaciones afecten la marcha de la coalición de gobierno, o el funcionamiento del Congreso?

No tiene por qué; las responsabilidades son individuales. Lo que creo importante es que la crisis debería generar una reforma política de fondo para evitar que esto vuelva a pasar; es una gran oportunidad para que el Congreso apruebe una reforma política que elimine los vacíos que hoy le permiten a grupos paramilitares y narcotraficantes tener influencia en el Congreso y operar a través de chantajes, sobornos, presiones. Me parece que si algo debe salir de esto es una gran reforma política que cambie las reglas del juego.

¿Qué establecería la reforma?

Muchísimas cosas; la financiación estatal absoluta de campañas, reformar todo el sistema electoral; fortalecer los partidos con presupuesto nacional para que se organicen y se conviertan en transmisores de la voluntad de las regiones.

¿Si se estatiza la financiación, cómo se evita que entren dineros calientes?

Es que la reforma debe ser integral; yo creo que el Consejo Electoral tiene que convertirse en un tribunal electoral nacional con magistrados que tengan un nivel de juzgamiento y control muy efectivo, muy preciso y rápido. Creo además, que se debe acabar la circunscripción nacional para el Senado y volverla departamental. Bajaría costos y permitiría un más estrecho control sobre los candidatos.

Sobre esa reforma usted ha dado tres ideas: financiación oficial de campañas, eliminar la circunscripción nacional y crear el Tribunal Electoral...

Pero le doy más: combatir la corrupción, establecer un régimen de partidos de gobierno y de oposición, muy claro; la ley de bancadas no ha funcionado; hay que ponerla a marchar; hay que fortalecer muchísimo el régimen de partidos con responsabilidades políticas.

Por lo visto en el actual gobierno, los partidos, en vez de fortalecerse se han debilitado...

No necesariamente, fíjese que la reforma política que se hizo a principios del gobierno, procuraba generar una aglutinación que, desgraciadamente, no se logró.

¿Cómo lograr que el narcotráfico y el paramilitarismo no se metan en la próxima elección de gobernadores y alcaldes?

Con el desmonte del paramilitarismo, habrá unas elecciones con muchísima menor posibilidad de que ejerzan influencia; eso sin duda se verá. Los partidos deberían convocar un diálogo para adoptar mecanismos que impidan la influencia paramilitar, guerrillera o del narcotráfico.

¿La reforma que propone es idea suya o del gobierno?

Yo he hablado con el Presidente sobre el tema. Lo que ahora quiero es lanzar la propuesta, para que el partido Liberal, la U, Cambio Radical, el partido Conservador, el Polo Democrático, la recojan y podamos tener un dialogo y armar la gran reforma política que este país necesita...

¿Reforma para bloquear la influencia militar y guerrillera, no es cierto? ¿El país no está dividido hoy entre el norte paramilitar y el sur guerrillero?

Eso es lo que ha cambiado dramáticamente: el único poder armado que puede haber en el país, es el de las fuerzas institucionales del Estado y eso es lo que nos ha llevado primero al desmonte del paramilitarismo; segundo, a los diálogos de paz con el Eln y tercero, al acorralamiento de las Farc. Desgraciadamente, el narcotráfico quiere seguir manteniendo su control pero lo combatimos. La situación es infinitamente distinta a la de hace unos años.

Pero, los 10 grandes carteles no fueron reemplazados por 100 'cartelitos'?

También se les está combatiendo. Su influencia es cada vez menor. Ese es un tema que también debería hacer parte del debate público.

El Presidente de Fenalco, Guillermo Botero, dijo que su nombre no se puede descartar como candidato presidencial.

Primero, uno no puede hablar de candidaturas cuando apenas el gobierno comienza; segundo, yo no soy un ajedrecista que arma cosas para llegar a otros lados; yo me comprometí con el presidente Uribe para servirle como lo he hecho lealmente; ahora bien: uno no sabe qué vueltas da la vida; aquí hay gente muy buena que tendría todos los pergaminos para ser Presidente; Juan Manuel, Germán Vargas, el presidente Gaviria, Lucho Garzón. Pero, pensar en eso ahora, es extemporáneo.

Usted menciona a Juan Manuel. ¿Podría la vida colocarlo a usted contra él?

Yo no quiero entrar en ese juego de hipótesis; estamos dedicados a consolidar lo que se ha hecho en estos cuatro años para dejarle a nuestros hijos un país infinitamente mejor al que recibimos.

¿Usted cree que Lucho Garzón tiene ciertamente un gran futuro político?

Muchísimo. Es un hombre con estrella, carismático, sensato, ponderado y es un hombre que está diciendo cosas muy importantes: le escuche decir que unos sectores muy radicales de la izquierda en Colombia a lo único que se han dedicado es a hacer oposición, cuando lo que tienen que hacer es prepararse para ser gobierno; ese es un consejo que debería calar muy profundamente en la izquierda democrática colombiana. Garzón ha dicho, además, otra cosa que me parece muy importante y es que el gran enemigo del proyecto de la izquierda democrática en Colombia es la izquierda radical armada y todos los colombianos tenemos que ser conscientes de que el gran enemigo del Polo Democrático en Colombia son las Farc.

¿Y desde cuando se volvió usted Luchista?

No es que lo sea pero me parece que le ha tocado manejar una situación difícil dentro del Polo y en Bogotá y que lo ha hecho con mucha sensatez y con un gran sentido de liderazgo.

¿Sería un buen sucesor del Presidente Uribe?

Usted me preguntó si le veía un gran futuro político, y yo le dije que sí. Esa es la izquierda que le conviene a Colombia, la izquierda de Bachelet o de Lula.

¿Usted votaría por Lucho para Presidente?

Depende de qué otros candidatos haya en ese momento...

¿Entre Juan Manuel y él, por quién votaría?

Adiós...

YAMID AMAT
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
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