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Emmanuele Ceysson, el 'niño terrible' del el arpa, en Cartagena

El músico, presente en el Festival Internacional de Música Clásica, tiene, a sus 22 años, una hoja de vida envidiable.

11 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Aunque parece de 17, sus ademanes y profesionalismo parecen de alguien de 30 ó 40. Eso sí, su manera compulsiva de fumar lo hace ver como un muchachito rebelde que se zampa un cigarrillo tras otro para contrariar a sus papás.

Así, Emmanuele Ceysson, el 'niño genio' del arpa mundial, es sorprendido por Julia Salvi, la directora del Festival Internacional de Música Clásica, su 'mamá artística' en Cartagena. Con voz de madre compungida por el vicio de su 'pequeño', lo aborda en la entrevista, cuando explica por qué es considerado un genio.

-¿Otra vez?, dijiste que ibas a parar.

-Fumo para calmar el estrés.

-El cigarrillo no te lo calma, te lo alborota. Tienes que dejarlo. ¿Por qué no tratas con acupuntura?"

La señora Salvi le acomoda el pelo y le dice que lo espera en un acto social puntual, vestido 'casual' y sin cigarrillos. Cuando ella desaparece, el 'niño terrible' prende otro, el tercero en 15 minutos de charla.

"Me trata como su hijo", dice y con toda la madurez que puede, afirma que no se trata de ser un 'prodigio' sino de ser un artista que "trabaja muy duro".

Y echándole un repaso a su hoja de vida, en sus frutos se nota su dedicación: premio de la Fundación Alice Rossner, premio de la Fundación Víctor Salvi (organizadora de este festival), premio de la Sociedad de Solistas de Vancouver, premio de la Sociedad de Solistas de Nueva Inglaterra y ganador del Young Concert Artists Internacional Auditions, el año pasado, entre otros.

"No es cuestión de premios -se apresura a aclarar-, sino de madurez, de la forma en que llegas a relacionarte con la música y para mí la música lo es todo, es mi vida", eso sí, acepta que su carrera ha sido "meteórica".

Emmanuele nació en Oulins (Francia), llegó al arpa no porque sus padres fueran músicos (eran profesores de francés), sino por un concierto al que lo llevaron a los 5 años. Estudió en el Conservatorio Nacional de Région, de Lyon. El año pasado grabó su CD: 'Divertissement a la francaise'.

Aunque recibió parte de su educación musical en Europa, asegura que en E.U. el arpa es más popular: "Casi que en cualquier ceremonia social puedes encontrar un arpista, en Francia, no", dice.

Al festival llegó por su relación con la Fundación Salvi y el premio que le otorgó: "Ha sido una experiencia maravillosa" y de ello dan fe quienes fueron a sus conciertos, tanto en la inauguración, como los demás (en el Teatro Heredia, Introducción y allegro, para arpa y vientos, de Ravel) y en la Iglesia de Santo Toribio (Romanza para flauta y arpa y Fantasía para violín y arpa, de Saint-Saëns), todos extraordinarios.

Ceysson tiene claras sus prioridades: "No trato de identificarme con ningún estilo de vida. Soy un joven normal, voy a discotecas. Disfruto mi vida como es, dedicada a la música".

JIMMY ARIAS
REDACTOR DE EL TIEMPO
Cartagena