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La falta de coordinación y la presunta agresión a la Policía se notan en juicio por caso Jamundí

"Sentí una ráfaga", dijo el mayor Marco Celemín, quien era comandante de la Policía Jamundí y fue el primero en entrar al callejón de Potrerio, donde murieron 10 miembros de la Dijín y un civil.

11 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Celemín admitió que existían llamados preventivos sobre posibles atentados terroristas o un posible secuestro, en esa temporal electoral, en mayo del 2006.

Dijo que pasadas las 5 de la tarde del 22 de mayo sintió detonaciones cuando estaba a punto de instalar un retén en la glorieta de Alfaguara.

Entonces, un radioperador informó sobre una posible incursión guerrillera en el corregimiento de Potrerito. Luego a través del teléfono 1,2,3 se habló de una situación similar.

El entonces comandante en Jamundí dijo que se enteró luego que un grupo de policías de la Dijín habría sido emboscado. Fue hasta el comando a tomar su armamento y salió con unos siete uniformados en una camioneta doblecabina, con distintivo oficiales, para dirigirse a Potrerito.

'Es un operativo'

Cuando llegó, un soldado le dijo que no podía entrar porque era un operativo del Ejército, pero él le respondió que era el comandante local e intentó seguir en el carro por el callejón de unos 150 metros que lleva a la curva donde murieron los 10 policías y un civil.

La camioneta encendió las luces de la parte alta de la cabina. No había avanzado 20 metros cuando se produjo la ráfaga. Los defensores Ydudy Castro, Octavio García y Hermes Pérez le hicieron varias preguntas al oficial sobre porque creía que la ráfaga era para los policías.

Eran más de las 6 de la tarde, pero había visibilidad. Celemin dijo que preguntó: "¿por qué nos disparan, no ven que somos policías".

El mayor se propuso entrar y otro soldado le salió al paso. Él le preguntó por el comandante de los militares en el lugar y supo que era un teniente (Harrisson Castro).

"Me le acerqué y le pregunté: Oiga, teniente, ¿usted que putas fue lo que hizo. Él me hizo señas porque estaba hablando por celular", recordó Celemín, quien dijo que ya había visto los cadáveres, incluido el del mayor Elkin Molina, de la Comisión Cali (Comca) de la Dijín.

Enredo en el sitio

El mayor Celemín dijo que decidió asumir control de la escena pero no fue fácil. "Un soldado le dijo que el operativo era del Ejército. Yo le respondí: que hijupueta operativo, si ya mataron a los policías. Se retiran del área".

Luego siguieron entrando oficiales de mandos de la Policía y el Ejército, además de los miembros del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) que se quedaron, entonces, con el control de la escena.

La defensora Yudy Castro le insistió a Celemín sobre si se cerró debidamente el área para evitar la contaminación de las pruebas.

El oficial contó que un policía, que es enfermero, dijo que al parecer uno de las policías estaría vivo. Entonces, se acercó y le tomó un brazo, pero dijo que ya había muerto.

Un policía de la Dijín

El sargento Gerardo Pérez Valdez, compañero de los 10 policías muertos, también fue llamado a declarar por la Fiscalía. Dijo que estaba con otro compañero en Palmira, pasadas las 2 de la tarde, cuando el mayor Molina, le dijo que requería personal para una tarea en (Jamundí.

Recordó que se comunicó con el intendente Ramón Galvis, quien le dijo que ya contaba con personal.

Pero que cuando regresaba a Cali el mayor Molina lo llamó por Avantel y le dijo que se dirigiera a Potrerito, sin que supiera la misión. 

Dijo que en el camino, pasadas las 5 de la tarde, por Avantel, escuchó al mayor Molina cuando decía: 'Hombre herido, apoyo, apoyo'.

Pérez dijo que llegaron detrás de la patrulla del comandante Celemín y que también sintió la ráfaga. Y que se bajó a protegerse.

El sargento dijo que minutos después llegó un hombre, vestido de civil, quien dijo ser el comandante del Batallón de Alta Montaña. En la audiencia, Pérez señaló al teniente coronel Byron Carvajal como esa persona.

Luego, según el suboficial de la Dijín, entró a la escena y vio a sus compañeros muertos.

Los defensores Juilio César Pérez, Octavio García y Hermes Pérez le hicieron le insistieron a Pérez en que su grupo (Comca de la Dijín) no coordinó su llegada al sitio y que se contaminó la escena.