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Huecos son el dolor de cabeza para automovilistas y peatones en Tunja

En el 2004, el secretario de Infraestructura de la ciudad, Alexander Mesa, contó en las calles la ciudad más de 11 mil.

11 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Hoy, el mismo funcionario no sabe cuántos agujeros quedan en los 230 kilómetros de malla vial, pues no los volvió a contar, pero calcula que desde entonces ha tapado más de la mitad.

Lo que sí tiene muy claro es que reparar todas las calles de Tunja costaría unos 40 mil millones de pesos, y que este año la administración municipal sólo podrá disponer de cinco mil millones.

Mientras que en Duitama, el problema, calcula el homólogo de Mesa, Javier Perilla, se reduce a un 10 por ciento del área de su mapa vial, que es de 110 kilómetros.

Fallo sin fin

Tapar huecos es igual que poner remiendos nuevos en trapo viejo. Así lo consideran los secretarios de Infraestructura de las ciudades consultadas, al analizar que muchas veces tapar un hueco es una solución temporal que a la larga agrandará el fallo.

Agregan que es un problema de plata y que el Gobierno nacional ya no gira dineros a los municipios para sus vías urbanas, pues la sobretasa a la gasolina ahora es de libre inversión y se acabó el Fondo de Regalías que aportaba recursos para estos renglones.

Insultos ' a la lata'

Pero más allá de los números  los cráteres afecta a más de seis mil automovilistas de las principales ciudades del departamento y a muchos peatones, que también sufren con estas trampas humanas. "En las calles a veces uno tropieza con verdaderos 'quiebrapatas'; que también están en los andenes", señaló Luis Alfonso, un publicista de la capital boyacense que hace dos años estuvo a punto de caer bajo las llantas de un vehículo luego de enredarse con un hueco al intentar cruzar la carrera 12. Por los huecos también le llueven insultos al Alcalde. Así lo reconoce Oto González, experimentado taxista que más de una vez ha perdido punteras y ejes por culpa de los huecos.

"A pesar de que uno recorre la ciudad a diario y memoriza las calles con huecos, a veces salen nuevos que nos sorprenden y no se alcanzan a esquivar", dijo el conductor, quien señaló que uno de los más peligrosos es el de la subida de la calle 24 con carrera 13, hacia la salida a Villa de Leyva. "Los que no lo ven a tiempo, pues es un hundimiento de unos 40 centímetros en el que perderán un eje o una tijera y si intentan esquivarlo pueden estrellarse con los carros que vienen bajando (la vía es de doble sentido)", sostuvo González.