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Pluma Abierta / Calles y plazas

Por Miguel Ángel Venegas.

09 de enero 2007 , 12:00 a.m.
El maestro Nicolás Buenaventura, decía que la democracia real tiene su termómetro en calles y plazas con la gente, y tenía la razón.

Cuando recién comienza el 2007, la calle se muestra perezosa. A poco accederán a ella los transeúntes con sus menajes: el año lectivo de sus hijos, los recibos por pagar y el trasteo para la nueva casa arrendada, son preocupaciones. También llegan los desocupados tras la efímera promesa del empleo anunciado en el horóscopo; los universitarios con sus afanes propios del semestre que se inicia; los chatarreros con sus pesadas cargas que le dan sustento; los vendedores ambulantes ofreciendo sus ilusiones empacadas en discos compactos piratas, los obreros a las fábricas, los coteros a la plaza de mercado, loteros y prostitutas, curas y agoreros, doctos y leguleyos, todos pensando en el aumento del 6,3% al salario mínimo mientras leen en periódicos sobre las ganancias millonarias de bancos y monopolios, pero que nada dicen del desempleo real, la pobreza, la corrupción y el abandono.

Y a las plazas ya vendrán las manifestaciones populares, de estudiantes, maestros, empleados bancarios, del sector salud y la rama judicial, de los desplazados víctimas del paramilitarismo y secuencialmente, la intervención de la fuerza pública para salvaguardar el orden y la institucionalidad. Carnavales, cierres de campaña electoral y desfiles de reinas, peregrinaciones al Sagrado Corazón o a la Virgen del Carmen, cortejos fúnebres, cabalgatas, carreras de burros o de ladrones y gendarmes; calles y plazas con sus mendigos; el trabajo familiar con la venta de agua, tarjetas prepago, mandarinas y 'Llano 7 días', los malabaristas en los semáforos haciendo piruetas, conductores iracundos y policías desacomedidos.

Esos son los moradores de calles y plazas, gentes con miles de rostros y tristes historias que se repiten incesantemente. A toda esa gente mi mensaje de fortaleza y que desde lo colectivo forjemos una sociedad menos injusta, en la cual también sean incluidos en los balances anuales de éxito y felicidad.