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Los desafíos del transporte público colectivo para el 2007 (Opinión)

07 de enero 2007 , 12:00 a.m.

En el 2006 sucedieron hechos en materia de transporte público que obligan a entender que llegó la hora de cambiar ante la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público; que en la práctica es integrar el masivo (TransMilenio) con el colectivo (buses).

La sobreoferta llegó a límites insostenibles, los controles sobre esta fueron superados por la incapacidad de las autoridades y las argucias de algunos empresarios del transporte para violar las normas. Y la chatarrización fracasó por la negativa de las empresas afiliadoras de entregar los recursos del fondo de calidad, asunto que está en la Fiscalía y el Consejo de Estado.

Es evidente el caos en las rutas asignadas a dedo. Algunas vías están saturadas, y en los sectores más pobres el servicio lo presta la piratería por la ausencia de rutas oficiales.

Lograr una discusión que termine en algo concreto es casi imposible. Hay intereses en el gremio transportador, escenario que hace que cualquier cambio sea traumático.

De otra parte ha existido intromisión de actores políticos que ven en esta anarquía la oportunidad de ofrecer intermediación ante las autoridades buscando que los cambios no se adelanten.

Los diferentes actores de transporte colectivo, propietarios y empresarios, los correctos y honestos, tienen derecho a seguir ejerciendo su oficio, pero en un escenario diferente. Para eso deben aprender a actuar de manera distinta.

Con la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público, TransMilenio es la entidad encargada de su gestión y de las licitaciones.

Empezando por las rutas que serán rediseñadas, el recaudo se unifica y se hará mediante sistemas electrónicos. Desaparece la guerra del centavo, se pagará por kilómetro recorrido y no por pasajero recogido. Los conductores trabajarán 8 horas con salario y prestaciones, las empresas afiliadoras desaparecen para dar paso a las de propietarios.

La Secretaria de Movilidad y la empresa TMSA deben establecer las condiciones de manera pronta y transparente, orientando a los propietarios para que organicen las nuevas empresas operadoras, de las que serán dueños.

Están pendientes los ajustes y mejoras del transporte público, que se deben hacer ya. La meta es lograr que los usuarios puedan tomar un bus, buseta o colectivo y se transborden a un TM con un solo tiquete.

Son muchos los desafíos -no opcionales- para ofrecer a millones de bogotanos que no tienen carro y que son la mayoría, la posibilidad de acceder a un transporte público que los respete. Eso es construir democracia e igualdad. El resto es retórica.

GILMA JIMÉNEZ GÓMEZ
CONCEJAL PEÑALOSISTA