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En Lago Agrio las Farc no están, pero mandan

El sol canicular que se siente al arribar al aeropuerto de Lago Agrio recuerda que estamos en la puerta de ingreso a la zona más "caliente" de la franja de 640 km de frontera entre Ecuador y Colombia.

07 de enero 2007 , 12:00 a.m.

"Ayer mataron a un hombre de cinco tiros, a plena luz del día", es la primera noticia que nos da el taxista, mientras nos lleva hasta el agitado centro de la ciudad, capital de Sucumbíos, provincia petrolera que limita con el colombiano departamento del Putumayo.

Aquí, los 168 mil pobladores saben que la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) es parte de su diario acontecer y se acostumbraron a mantenerles ese temeroso respeto.

"Uno vive en paz si no se mete con 'los del otro lado'", sintetiza el conductor.

Las estadísticas reportan unos tres muertos cada semana por ajustes de cuentas. Todos involucran a ciudadanos colombianos que llegan a través del puente internacional sobre el río San Miguel.

La violencia ha afectado gravemente al desarrollo turístico de esta región de hermosos paisajes y rica biodiversidad. Sucumbíos le produce al fisco ecuatoriano 50 por ciento de ingresos por producción petrolera, pero es notoria la falta de obras públicas.

Hay que pedirles permiso

Unos 35 mil colombianos, que residen legal e ilegalmente, junto con emigrantes del sur del Ecuador que llegaron atraídos por el inicio de la actividad petrolera, integran la sociedad civil de Sucumbíos y han influenciado fuertemente en la forma de vida de los ecuatorianos con su música, costumbres, gastronomía y hasta el dialecto.

El comercio, principal actividad económica conformada por, ha bajado en un 60 por ciento y la propiedad de almacenes de ropa, restaurantes y tiendas, ha sido desplazada por colombianos.

El contrabando de precursores químicos, cilindros de gas, municiones y combustibles ecuatorianos son parte del intercambio comercial que se mantiene entre las poblaciones por diferentes pasos clandestinos. De Colombia se trafica con droga, prostitución y violencia.

"Las vendettas se producen por tomarse el nombre de los grupos irregulares que controlan el lado colombiano, para cobrar deudas, por 'abrir la boca', por incumplimiento de contratos o malos repartos", comentan ciudadanos.

Las autoridades del lugar reconocen que Lago Agrio es una zona de abastecimiento, descanso y curación para los guerrilleros de las FARC, pero los tratados migratorios internacionales permiten su ingreso a territorio ecuatoriano únicamente con la presentación de la cédula.

Periodistas, taxistas y otros contactos en hoteles y restaurantes saben que para incursionar en zonas prohibidas se tiene que obtener autorización "del otro lado", aunque estos lugares estén ubicados en territorio ecuatoriano, y pese a que hay presencia militar y policial de ambos lados.

Maggy Ayala Samaniego