Árbitro preso hace 11 años dice que demostrará su inocencia una vez cumpla la condena

Árbitro preso hace 11 años dice que demostrará su inocencia una vez cumpla la condena

Alejandro Pico deberá pagar 28 años de cárcel por el homicidio del teniente Javier Barragán Matiz, que según el acusado ocurrió "mientras dormía, la madrugada del 17 de diciembre de 1994".

04 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Aunque un juez determinó que las pruebas eran suficientes para asegurar que Pico disparó contra el uniformado y uno de sus acompañantes, su familia, los vecinos del barrio Rionegro (en el occidente de Bogotá) y los jóvenes a los que les pitaba partidos claman por su inocencia.

Después de 11 años y 5 meses en prisión, el pasado fin de semana el Inpec le otorgó el beneficio de 72 horas de libertad por buen comportamiento y parte de la pena cumplida. EL TIEMPO lo acompañó en su primer permiso, en el que su casa no paró de recibir visitas desde el primero de enero.

Lo capturaron en un partido

"Voy a acabar de pagar la condena por algo que no hice, porque el resto de vida que me queda la voy a dedicar a demostrar que soy inocente", dice ahogado en llanto.

Entonces retrocede la película de su historia y vuelve al 17 de diciembre de 1994.

"Era la madrugada del primer día de la novena. Mi esposa, mi bebé de dos meses y yo la pasamos en la casa de mi familia y antes de las 10 nos fuimos para la pieza donde vivíamos en arriendo", dice.

Días después, por comentarios de los vecinos del barrio, según su testimonio, se supo que en el restaurante de la Avenida Suba habían matado a un muchacho del barrio que era teniente.

No se escuchó nada más y pasaron 7 meses. El 29 de julio de 1995, Alejandro fue al DAS para refrendar el pasado judicial. "Vuelva mañana porque no le salió. Parece que hay algún problema", le respondió el funcionario.

Al día siguiente Alejandro no fue por que le tocaba pitar la final de un campeonato de micro. "Estábamos en pleno partido cuando llegó la Policía y me capturó por el homicidio de Javier Barragán. Ahí empezó este calvario", dice sin dejar de llorar.

Inicialmente, el fiscal que asumió el caso lo dejó en libertad por falta de pruebas, pero al mes fue detenido nuevamente. El testimonio de una vecina del barrio y el hermano de la víctima lo llevaron a la condena de 28 años. Sin embargo, el caso no ha sido cerrado y aún está el recurso de casación.

'Todo por un perro caliente'

"En tres oportunidades han intentado cerrar el proceso, pero hemos apelado a todas las instancias para demostrar que yo no fui el hombre que disparó", recalca Alejandro.

EL TIEMPO dialogó con un vecino del restaurante donde ocurrieron los hechos, quien pidió omitir su nombre. "Esa noche toda la pelea fue por un perro caliente. El teniente estaba tomado y lo acompañaban dos muchachos. Llegaron otros dos hombres y pidieron un perro sin cebolla, a lo que el teniente hizo algún comentario y se desencadenó una pelea", relata el testigo.

Lo cierto es que la reacción del agredido fue disparar contra Barragán y sus acompañantes.

El amigo del teniente, quien resultó herido, nunca identificó a Alejandro Pico en la fila de sindicados, cuando la Fiscalía los presentó. Sin embargo, el hermano de Barragán sí lo hizo.

Los jóvenes a los que el árbitro Alejandro Pico -quien tenía 30 años cuando se fue para la cárcel- les pitaba los partidos en los torneos interbarriales de Bogotá no lo han desamparado un solo día y crearon en su nombre 'El combo de Alejo', un equipo de microfútbol que ha ganado varios torneos.

"Lo primero que miré cuando volví este fin de semana fue los trofeos, porque todos me los regalaron", señala.

También estuvieron esperándolo a la salida de la cárcel La Picota el fin de semana. Ellos también creen en su inocencia.

Las pruebas que lo condenan

El Juzgado 53 consideró que Alejandro Pico cometió el crimen del teniente Barragán y sustentó tres pruebas:

La primera, que el árbitro se cambió de fisionomía, ya que la noche de los hechos, según el testimonio del hermano de la víctima, llevaba una cola de caballo lacia y tenía acento paisa. Sin embargo, Pico tiene el cabello ondulado y es oriundo de Bogotá.

Como segunda prueba, el juez encontró que había inconsistencias y controversias en los testimonios de la dueña de la casa donde vivía Pico y su esposa. A esto, la defensa del árbitro responde que la confusión se presentó porque el nombre que dio la esposa de Pico en la Fiscalía era la de la mujer a la que ella le pagaba el arriendo, que a su vez era la hija de la dueña de la casa, más no la propietaria.

Una mujer conocida como Brigith se convirtió en la pieza clave del proceso. Ella aseguró que la madrugada en que ocurrieron los hechos estaba cerca del lugar donde mataron al teniente y vio cuando Pico disparó. "Yo lo vi por la espalda y es igual a Alejandro Pico", dice en el proceso. Sin embargo, la mujer estaba ubicada a dos cuadras del sitio y en tres diligencias dio versiones diferentes.

JINETH BEDOYA LIMA
REDACTORA DE EL TIEMPO

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