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Los nuevos horizontes del exprocurador

El presidente del Partido Conservador dijo que espera que se quede en la colectividad.

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10 de septiembre 2016 , 07:08 p.m.

Hasta el viernes pasado en la tarde, el exprocurador Alejandro Ordóñez no había sido notificado por el Consejo de Estado sobre la nulidad de su elección. Espera que el hecho se produzca mañana o a más tardar el martes, para asumir sus nuevos desafíos.

Desde su apartamento en el norte de Bogotá, Ordóñez explora tranquilo su nuevo horizonte político. El que sugirió el miércoles pasado luego de conocer su salida de la Procuraduría, cuando advirtió: “(...) No les quepa la menor duda (...) vamos a seguir en la tarea”.

Todavía no es seguro que vaya a liderar un comité por el ‘No’ en el plebiscito o a tener algún papel protagónico en él, pero es claro que los colombianos saben que esa es su impronta.

Como Procurador General, Ordóñez llegó a ser una de las voces más críticas contra el acuerdo de La Habana y, por supuesto, contra su refrendación.

En todos los escenarios y en todos los tonos, se opuso a que el acuerdo logrado en La Habana se convirtiera en realidad política y jurídica.

Ordóñez elevó intensos interrogatorios al Presidente de la República sobre el acuerdo con las Farc, escribió un libro sobre el tema y convirtió este en el principal asunto de su función como jefe del Ministerio Público.

Los cuestionamientos del Procurador se centraron fundamentalmente en pedir que “las penas que se impongan a los autores de delitos graves sean efectivamente cumplidas”, que “el derecho a la justicia debe ser la prioridad del Estado”, que “la pena de reclusión debe cumplirse conforme a los regímenes generales” y que “la exclusión de participar en política (no admite su elegibilidad) es consecuencia de crímenes atroces”.

Hasta el último minuto planteó objeciones al proceso. Apenas unas horas antes de conocerse la decisión judicial que lo sacó del cargo, se había enfrentado con el Presidente de la República por la participación de los servidores públicos en la campaña por el plebiscito.

Lo que es casi seguro es que Ordóñez estará en el partidor presidencial para el 2018, que comenzará a tomar forma tan pronto se conozcan los resultados del plebiscito refrendatorio del acuerdo con las Farc.

Fuentes cercanas a Ordóñez afirman que la única duda que tiene para el 2018 es la ruta que tomará. Si lo hará en nombre de los conservadores, si se aproximará a una alianza con el Centro Democrático, de Álvaro Uribe, o lo hará por firmas de manera independiente.

El presidente de los conservadores, David Barguil, ha dicho que, efectivamente, Ordóñez es una de las cartas de su partido para el 2018, y que espera que “se mantenga en nuestra casa”.

EL TIEMPO pudo establecer que algunos sectores del uribismo aspiran a que el exprocurador Ordóñez considere la posibilidad de correr con esa divisa.

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán y muy próximo al expresidente Uribe, dijo que “la coherencia intelectual de Ordóñez conjuga con las tesis que el uribismo ha sostenido a lo largo de estos años”.

Algunos amigos le han aconsejado a Ordóñez crear su propio espacio (un movimiento) y esperar a que a su alrededor concurran sus seguidores, que serían muchos matices de recio corte conservador.

El asunto es que si Ordóñez decide correr con los conservadores o con el uribismo, deberá enfrentarse a otros aspirantes de esas corrientes en escenarios internos para ir luego a primera vuelta. Pero si decide ir por firmas, asegurará su llegada a primera vuelta.

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