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La casa 'Oki Doki' pide auxilio: es patrimonio y está que se cae

Está ubicada en predios de la Escuela Colombiana de Ingeniería. No hay proyectos para recuperarla.

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04 de septiembre 2016 , 07:36 p.m.

La casa que sirvió como locación para la serie juvenil ‘Oki Doki’, en la década de los noventa, está que se desploma. Aunque cuenta con declaratoria como bien de interés cultural para la Nación, por ahora no hay quién le meta mano.

(Vea en imágenes el antes y después de los personajes de 'Oki Doki')

La estructura, última edificación de lo que se conociera como la hacienda El Otoño, está ubicada en predios de la Escuela Colombiana de Ingeniería–ECI (autopista Norte con calle 204). Sus tres pisos y 474 metros cuadrados muestran que tuvo años de lustre, aunque hoy el comején, la humedad y el deterioro son sus principales características.

El vandalismo ha dejado su marca en el inmueble, construido a principios del siglo XX con características comunes a las haciendas sabaneras. Según comunicaron en la Escuela, durante los últimos años inescrupulosos burlaron los muros que separan a la institución y a un cementerio contiguo, para entrar a desvalijar la casa: chapas, puertas, vidrios y ventanas faltan en cada uno de los espacios y pisos. Asimismo, rayones y grafitis abundan por la vivienda, que ya ni cuenta con escalas para acceder a los niveles superiores.

Los interiores muestran techos y cielorrasos derruidos por el tiempo, así como rayones hechos por desadaptados.

Los interiores muestran techos y cielorrasos derruidos por el tiempo, así como rayones hechos por desadaptados.  Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO


El jaque a la estructura se lo dieron el año pasado, cuando facinerosos ingresaron a esta y encendieron una fogata. Esta les tomó ventaja y se generó un incendio que consumió parte importante del edificio. Como fue construido con técnica de bahareque y la mayor parte de sus acabados y columnas son en madera, el fuego ardió con rapidez. Las llamas fueron controladas antes de que redujera a cenizas este lugar que, aparte de los propietarios iniciales, vio pasar jóvenes actores y equipos de televisión.

Justamente, el material de bahareque es uno de los puntos que encarece la restauración del inmueble, por lo que la ECI ha expresado que busca un aliado o mecenas que pueda aportar para ayudar a recuperar la casa.

Para evitar que los factores ambientales aceleraran el deterioro, la ECI fue obligada en el 2004, en un proceso judicial (por el Tribunal Contencioso Administrativo de Cundinamarca), a levantar una sobrecubierta en plástico y zinc. Tal medida fue ejecutada y la instalación aún protege de la lluvia a la casa ‘Oki Doki’.

Como ya se mencionó, el inmueble cuenta con declaratoria de patrimonio y fue denominado bien de interés cultural por medio del Decreto 1.909 de 1995, en tanto la Resolución 1.359 de mayo del 2013 delimitó su área de influencia.

El Ministerio de Cultura, en el 2014, le dirigió una carta a la ECI, “pues se evidenció el alto estado de deterioro del inmueble en sus aspectos estructurales y arquitectónicos”. En la misiva, “se recomendó la realización de los correspondientes estudios técnicos y el proyecto de restauración, de acuerdo con los requisitos establecidos por la Dirección de Patrimonio”.

Lo que fueron el patio y la cocina son los espacios con mayor deterioro. Algunas paredes se sostienen con palos de madera.

Lo que fueron el patio y la cocina son los espacios con mayor deterioro. Algunas paredes se sostienen con palos de madera. Foto: Carlos Ortega / EL TIEMPO

El requerimiento de la entidad se dio enmarcado, entre otras disposiciones legales, en el Artículo 2.350 del Código Civil Colombiano, que compromete y obliga a los poseedores de bienes de interés cultural a velar por su adecuado mantenimiento. Sin embargo, el Ministerio no ha recibido ningún plan o proyecto, por parte de los propietarios, para restaurar la vivienda.

Entre tanto, EL TIEMPO se comunicó con el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural para saber si podía intervenir en el asunto o ayudar a salvar la casa, pero tras dos semanas de espera no dieron pronunciamientos.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @felipemotoa